El oro de Meirás

OPINIÓN

PILAR CANICOBA

El auténtico tesoro en España está en el pazo. Pero, ¿para qué querían los Franco semejante acopio de arte?

12 dic 2020 . Actualizado a las 10:48 h.

Notable error el de quienes pensaban que el mayor tesoro de Galicia seguía sepultado en Rande, o que España tenía oculto en Moscú el oro robado inicuamente. Tanto zambullirse en las aguas de la ría de Vigo en busca de los galeones perdidos y tanto reclamar al Kremlin la devolución de las onzas, cuando la mayor de las riquezas estaba aquí al lado, en Meirás.

El inventario publicado, con sus errantes profetas pétreos, pilas bautismales, tapices, ánforas fenicias, sillas nazaríes y cornucopias, sitúa el botín del pazo entre los mas importantes tesoros reales o legendarios, junto al de Alí Babá, el de Moctezuma, el que acumulaban los piratas en la Isla de la Tortuga, el que guardaba el rey Salomón o el de Rackham el Rojo (aquí sería azul) en las peripecias del intrépido Tintín.

En este caso no ha sido necesario Indiana Jones, sino una feliz coalición de antifranquistas obstinados que dieron durante décadas la tabarra, jueces oportunos e instituciones dispuestas al rescate de un patrimonio común. De no ser por todos ellos el oro de Meirás hubiera permanecido escondido o quizá hubiese acabado dónde suelen acabar este tipo de objetos de valor: en el Museo Británico. Tal vez estuvimos a un paso de que semejante patrimonio acabara en sus vitrinas, igual que las estatuas del Partenón, las estelas mesopotámicas o el ajuar de varios faraones de lejanas dinastías.