Hay accidentes que no se pueden prever de ninguna manera, desgracias que nos golpean sin que nadie pueda hacer nada para evitarlas; pero lo ocurrido la tarde del día 1 en la carretera del puerto de San Isidro, donde un alud arrasó la carretera acabando con la vida de un operario del servicio de carreteras , otro permanece engullido por la lengua de nieve, un tercer hombre resultó gravemente herido y dos coches quedaron atrapados en las viseras era una tragedia que se veía venir desde hace tiempo.
Hace casi dos años, escribí un artículo donde alertaba del mal estado de la As-112, la carretera que da acceso desde Asturias al puerto de San Isidro, que algo grave iba a pasar era sabido por todos los que alguna vez hemos transitado esa carretera, que por las condiciones en las que se encuentra más bien debería nombrar como caleya. Los medios, desde hace ya años y de forma reiterativa, vienen informando del depauperado estado de la calzada y de los sistemas de retención y protección frente a la nieve, en una zona donde las nevadas son copiosas, la inclinación de la ladera es pronunciada y los aludes, por desgracia y como hemos comprobado esta vez, comunes. No es el primer accidente que ocurre en este tramo, y no será el último si no se actúa de forma rápida, precisa y eficaz. Una vía muy transitada, sobre todo en invierno, con más baches que el pavés, trampeada siempre mal y nunca, con numerosos socavones y grietas; con tramos sin guardarraíles desde hace años, sin quitamiedos ni barandillas que arrancaron otros desprendimientos; con unas viseras insuficientes y mal hechas, cosa que se sabía desde antes de su ejecución, y con las mallas metálicas, cuya función es retener la caída de piedras y aludes, hechas añicos y arrancadas desde que yo tengo uso de razón.
Ahora que ha ocurrido este desastre, al igual que las otras veces, los políticos escurren el bulto, se lanzan las culpas unos a otros y tratan de sacar beneficio propio de mal de los demás. Porque ellos no son los que se juegan la vida cada día atravesando el puerto, y al final les importa poco. O eso han demostrado mirando durante años para otro lado y desatendiendo las peticiones que recibían, porque así ha sido, ellos son los responsables.
El Gobierno de Asturias debe dar la cara, depurar responsabilidades y hacer que paguen los que sean culpables; sin medias tintas ni rodeos. No puede haber más accidentes ni muertos por culpa de unas deficientes infraestructuras. Tomen decisiones y arreglen la carretera de San Isidro, pero háganlo ya.