Pegada de carteles en Lledoners

Europa Press

Acorde a los tiempos que corren, la campaña electoral catalana más atípica de la historia arrancó con algunas horas de retraso. La pegada de carteles se celebró en esta ocasión a las puertas de la cárcel de Lledoners, donde posaron ufanos los líderes independentistas encarcelados hace más de tres años. Piensa mal quien vincule la puesta en libertad con la cercanía de los comicios. Ha sido una mera coincidencia. Al igual que el PSC no se opuso al aplazamiento para favorecer las opciones electorales de Illa, los indepes tampoco se han puesto de acuerdo para intentar devolverle el gol al exministro socialista.

En realidad, por si aún alguien no ha pillado la ironía, es en lo único en lo que están de acuerdo. La figura de los Jordis, Junqueras, Rull, Turrul y compañía es la única argamasa que une al maltrecho procés. Y piensan que tanto la puesta en libertad como el inminente recurso de la Fiscalía, y la probable vuelta a prisión de los convictos sediciosos dentro de unos días, hará mella en el granero de voto socialista.

A las puertas de la cárcel solo tuvimos la suerte de escuchar a Dolors Bassa, la ex consejera de Empleo, que llamó a la movilización para «volver a ganar». Lo que no dijo es a quién hay que votar esta vez. Si a Esquerra, a la CUP, al PDCat, PNC o a Junts per Puigdemont.

Es otro de los legados para la posteridad del dúo Junqueras-Puigdemont. El Parlamento catalán va camino de convertirse en la versión española de la Knéset israelí, donde entre los árabes, los ultraortodoxos, la ultraderecha y demás satélites de Netanyahu van camino de las cuartas elecciones en dos años, dejando en un juego de niños el galimatías del Frente Judaico Popular, el Frente Popular de Judea y el resto de partidos grotescos que tan bien retrataban los Monty Python en La vida de Brian.

Es lo más probable, viendo la política de vetos cruzados. En el primer debate, celebrado por el diario La Vanguardia, Illa fue taxativo al proclamar que no pactará con ERC ni con ninguna otra fuerza indepe. El CIS catalán, versión low cost de la bola de cristal de Tezanos, ha desmentido a este último y augura una victoria de ERC, seguida por Junts y el PSC. Tezanos, en cambio, fue mucho más listo la semana pasada, cuando pronosticó una victoria de Illa, pero con una horquilla tan amplia que sirve lo mismo para movilizar al votante socialista como para curarse en salud si al final no hay sorpasso. Es decir, para un roto como para un descosido.

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