Por qué es probable que gane Illa

Tomás García Morán
tomás garcía morán EL LABERINTO CATALÁN

OPINIÓN

MABEL RODRÍGUEZ

01 feb 2021 . Actualizado a las 09:22 h.

Como acuñó para la posteridad Gary Lineker, mucho mejor comentarista que futbolista, y se dice pronto, el fútbol es un deporte que inventaron los ingleses y siempre ganan los alemanes. Con las elecciones catalanas ocurre algo parecido: siempre ganan Convergencia o el PSC. Convergencia ya no existe. Además de la desfeita de octubre y noviembre del 2017, Puigdemont deja para el futuro otros dos grandes legados. 

En primer lugar, ha demolido el mundo nacionalista en general y el llamado espacio convergente en particular. En el pujolato había dos partidos: CIU y ERC. A estas elecciones se presentan hasta cinco que defienden, ya no el derecho a decidir de los Comunes, sino abiertamente la independencia. Por un lado están los clásicos del procés: Junts (Puigdemont), Esquerra y la CUP (los chicos de la gasolina, que diría Arzalluz). Y los recién llegados son Marta Pascal (mano derecha de Artur Mas), que ha vuelvo a la arena para darse una galleta con el Partit Nacionalista de Catalunya (un remedo de la Unió de Durán i Lleida), y el PDECat, que vendría a ser lo único que queda en pie de la antigua Convergencia. Un galimatías digno de los Monty Python en La vida de Bryan.

El otro gran legado de Puigdemont es el desparpajo con el que ha utilizado el dedazo para seguir atornillado al sillón de Waterloo. Illa, Junqueras, Pascal o el propio Carles llevan pegando carteles desde la adolescencia, trepando por los cuadros de sus respectivos partidos hasta llegar a la cima. Pero ahora, con Torra primero y con Canadell después, Puigdemont ha demostrado que podría presentar al Pato Donald y le seguirían votando (Canadell, número dos de la lista, presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, defensor de que El Lazarillo de Tormes y Leonardo da Vinci eran catalanes, merece columna aparte).