Elecciones, periodismo y Lionel Messi

OPINIÓN

María Pedreda

 Nadie menor de treinta años conoce la inagotable capacidad autodestructiva del FC Barcelona. Solo había una cosa peor que perder a Messi. Perderlo de esta manera, en diferido, como el finiquito de Bárcenas. Como el cese temporal de la convivencia entre Marichalar y Elena. Así que el milagro de Granada no da para salvar la temporada. Ni aun en el improbable caso de que Messi se despidiera ganando alguno de los tres títulos en los que matemáticamente aún tiene opciones.

La filtración —en un medio de Madrit, dirán en Can Barça— del contrato de Lionel ha sido una simple gota más en el vaso culé. Como ya dejó aquí dicho Moncho Ares, la ruina del Barcelona no ha sido Messi, sino todos los tuercebotas fichados en sus quince años de reinado. Pero no se puede dejar de mirar al Nou Camp de aquí al domingo 14, porque ya no es que el Barça y la política se retroalimenten, sino que son lo mismo. Y cada vez más. 

A Bartomeu, el mejor presidente de la historia del Real Madrid tras Sandro Rosell, no lo echaron a gorrazos por dejar marchar a Messi. Ni por arruinar el palmarés del mejor jugador de la historia -de la historia de la humanidad; Diego, ya saben, era Dios-. No, no. A Bartomeu lo echaron por pusilánime. Por no ser suficientemente indepe. Y por eso ahora la disputa está entre el indepe Victor Font o el super indepe Laporta. El primero ha prometido que si no trae al indepe Xavi Hernández, paga el recibo del soci. Copia mala de la promesa que permitió al asintomático Florentino llegar a la presidencia del Real Madrid, con el pan del fichaje de Figo bajo el brazo. Y Xavi no firma con Font porque sabe que va a ganar Laporta, así que prefiere seguir jugando con todas las cartas de esta partida.

Esta salsa futbolística es la que condimenta el guiso de la política y el periodismo catalanes. Que, de nuevo, son lo mismo. En la candidatura de Font va Antoni Bassas, la voz del Barça, primero, y de la política catalana, después, en la emisora pública Catalunya Radio. El siguiente salto fue TV3 y desde hace seis años es directivo y accionista del diario separatista Diari Ara. Su homólogo en la radio privada es Jordi Basté. Actualmente en RAC1 (Grupo Godó), es como si hace quince años José María García hubiera dado el salto a la información política. De la cantera deportiva de Catalunya Radio salió también Eduard Pujol. Después trabajó en comunicación del Barça. Y entre el 2012 y el 2017 fue director general de la radio del conde de Godó, de donde dio el salto a la portavocía de Junts con Puigdemont. En octubre pasado abandonó el cargo, tras una denuncia por acoso sexual de la periodista deportiva Nuria Casas.

También en el bando equidistante hay pusilánimes. Andreu Buenafuente empezó en la Cope de Reus como periodista deportivo. Mientras que Jordi Évole, unionista en la intimidad, empezó retransmitiendo partidos de regional en la Ser. 

Mucho peor que ver marchar a Messi es aguantar el tostón de todos estos. Quien tenga la suerte.