Feijoo, Ayuso, Bárcenas y el silencio de Pablo Casado

Tomás García Morán
Tomás García Morán EL LABERINTO CATALÁN

OPINIÓN

María Pedreda

El juicio del ex tesorero del PP explica el silencio de Casado cuando ERC quiso aplazar los comicios, dejando pasar lo que en otras circunstancias habría sido una excelente oportunidad para zurrarle a los independentistas

10 feb 2021 . Actualizado a las 09:11 h.

Recurriendo al sobado tópico monterrosiano, cuando el lunes Pablo Casado se levante, probablemente sorpassado por Vox en Cataluña, los dinosaurios Bárcenas y Rajoy seguirán aquí. Ya hemos opinado más de una vez cómo, siguiendo con la literatura Latinoamericana, el Perú de la unidad política en la pandemia se empezó a estropear cuando el líder del PP se miró al espejo y no le gustó lo que veía. Y a partir de ese momento, acoquinado por la disparatada moción de censura de Vox a Sánchez, inició una peligrosa radicalización hacia la derecha con Ayuso, desmarcándose del centro de Feijoo. Al presidente de la Xunta aquello le vino de maravilla para revalidar su cuarta mayoría absoluta, en el oasis pandémico de julio. Y una vez asegurado el despacho de San Caetano, no fue hasta la semana pasada, en la excelente entrevista realizada por Tamara Montero y Raúl Romar, cuando ha vuelto a esa equidistancia política que tan buenos frutos le ha dado, entre la derecha madrileña ultramontana y la coalición imposible Ferraz-Galapagar.

Feijoo le quiso disputar en otoño a Ayuso el liderazgo de la oposición a las políticas de Illa y Sánchez, y fue uno de los apóstoles del despropósito de salvar la Navidad y tener manga ancha con los allegados. Pero un enero insoportable, con catorce muertos diarios, lo ha traído de nuevo al rego de la sensatez. Y que dure.

También hemos comentado aquí, perdón por ser tan aburrido, que el instinto asesino del dúo Sánchez-Redondo, ayudados por la munición de Tezanos, es insaciable. Y de la misma manera que no les dieron ni agua a Urkullu, Torra, Casado y Ayuso cuando pedían un minuto de gloria en la llamada primera ola, ahora van a pisar el acelerador todo lo que haga falta para que Salvador Illa sea presidente.