La democracia también puede amenazar a la libertad

OPINIÓN

Varios miles de personas se han concentrado a lo largo de esta tarde noche en el centro de Córdoba para protestar contra el Gobierno de la nación a través de redes sociales y de los grupos de WhatsApp bajo el lema «?En Córdoba vamos a pasear por la libertad de España»
Varios miles de personas se han concentrado a lo largo de esta tarde noche en el centro de Córdoba para protestar contra el Gobierno de la nación a través de redes sociales y de los grupos de WhatsApp bajo el lema «?En Córdoba vamos a pasear por la libertad de España» RAFA ALCAIDE | efe

02 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Las afirmaciones del vicepresidente Iglesias sobre que España es una «democracia limitada» y que debe ejercerse un «control democrático» sobre los medios de comunicación y el encarcelamiento del rapero Pablo Hasel han abierto un debate que afecta a la esencia de los sistemas políticos modernos y que debería abordarse con rigor, por encima de batallas políticas coyunturales.

Nunca creí que la historia poseyese la cualidad que le atribuyó Cicerón de ser maestra de la vida, pero la del siglo XX fue tan dura profesora que debió haber logrado que arraigase la idea de que esta no podrá ser digna bajo una dictadura. Más que la pervivencia de tiranías sin disimulo, que gobiernan países que nunca poseyeron democracias, como las monarquías absolutas, ya sean de derecho divino o de raíz plebeya y barniz moderno, tal que la norcoreana; pseudocomunistas, como la china; clericales, como Irán; caudillistas o militares lo alarmante es que en este recién nacido siglo XXI crezcan en los sistemas democráticos fuerzas que parecen dispuestas a destruirlos desde sus propias instituciones. El siniestro concepto de la democracia «iliberal» es especialmente peligroso porque solo encubre, renombrado, un viejo camino hacia la dictadura. No puede existir una democracia sin libertad, aunque se vote periódicamente por sufragio universal, ni plena libertad sin democracia, y ninguna de las dos sin separación y equilibrio de poderes.

Todas las libertades son importantes, pero la que más puede garantizar la existencia de una democracia es la de expresión. Se entiende mal que, mientras defiende el derecho a opinar del rapero, el señor Iglesias proponga acabar con la libertad de prensa. Ha estudiado Ciencias Políticas y sabe que no hay camino más directo a la tiranía que la imposición de la verdad por parte de la mayoría. No puede haber un «control democrático» de los medios de comunicación porque la mayoría no tiene derecho a cercenar o condicionar la libertad de quienes son temporalmente minoritarios. Lo que sugiere es lo que, desgraciadamente, está sucediendo ahora mismo en Polonia, en Hungría, en Rusia o en Turquía, lo que amenaza Vox con imponer en España, lo que hubiera deseado hacer Trump en EEUU. Por cierto, se echa mucho de menos la voz de la poderosa Iglesia Católica polaca en defensa de la libertad de prensa o la independencia del poder judicial. Sería excesivo pedirle que amparase el derecho de las mujeres a decidir libremente si quieren ser madres, pero tiene una buena ocasión para demostrar que no es la de poder imponer sus criterios morales a toda la sociedad la única libertad que sostiene.