Adiós a Quique San Francisco, el Quijote rubio

César Casal González
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OPINIÓN

Europa Press Reportajes

02 mar 2021 . Actualizado a las 12:44 h.

Tenía unos ojos que se salían de la cara. Dos platillos volantes azules. Tenía una nariz que era otro personaje. A veces su cara desencajada se convertía un poco en un Francis Bacon. Por la voz sabías que estaba ahí. No era una voz rota, cascada. Era una voz pisoteada. La voz era la forma de que no lo confundieran con Gabino Diego o con el Dioni. Era Quique San Francisco. Casi su mejor chiste era que su apellido fuese San Francisco, como el fundador de la orden mendicante.

Todo en él era una juerga, pero no por bandarra. Era por su actitud ante la vida. Hijo de la actriz Queta Ariel, conoció a su padre, el actor Vicente Haro, con 17 años. Y lo resumía así: «Conocí a mi padre con 17 años y me cayó muy bien». ¿Entienden lo que les decía de la actitud ante la vida?

Si alguien te ha hecho reír mucho, respeto. Es lo mínimo, ahora que está de moda el odio (el odio es trending trópico o como se diga). Quique San Francisco probó de todo. Este Quijote rubio se nos ha ido con 65 años, a nueve días de cumplir los 66, por una neumonía necrotizante. Pero que su retrato sea el de un hombre que fue politoxicómano es una puñalada trapera.