Pedro, como Luis Enrique: el líder soy yo

Tomás García Morán
Tomás García Morán LEJANO OESTE

OPINIÓN

Claus BechValda Kanina (Efe)

10 jul 2021 . Actualizado a las 19:08 h.

Luis Enrique se presentó en la Eurocopa con veintipico desconocidos. Cuando los periodistas le preguntaron quién era el líder podría haber contestado una bordería de las suyas. Pero fue sincero: «El líder soy yo». Los primeros partidos fueron una calamidad. La caverna afilaba el cuchillo. Pero el gijonés insistió en que de un momento a otro se abriría la botella de cava. Aún nos mesamos los cabellos recordando a un desconocido como Dani Olmo y a un imberbe como Pedri humillar a la mejor Italia en décadas. Y hay que reconocerle al líder que si no ganamos esta Eurocopa fue por la porca miseria de casi siempre. Pero tenía razón y hay que dársela.

Ni Luis Enrique ni Pedro Sánchez tienen un problema de autoestima. Comparten más cosas. A distintos niveles, ambos han tenido que pelear con graves situaciones en los últimos años. De manera que no es descabellado pensar que a estas alturas del partido, Pedro ha optado por la táctica de Luis Enrique. Aquí mando yo, ya he aprendido cómo funciona esto y a partir de ahora, no digamos con Pablo Iglesias jubilado, os vais a enterar. 

El primer análisis de la crisis de gobierno de este sábado de julio es que tres años después de llegar por primera vez a La Moncloa, Sánchez ha decidido hacer todo lo contrario que entonces. El denominado gobierno bonito, con una mezcla de veteranos del PSOE (Borrell, Ábalos, Calvo) y fichajes mediáticos (Duque, Màxim el breve,...), todos ellos con grandes currículos, se pasa a un consejo de ministros en el que apenas va a quedar nadie capaz de decirle «presidente, te estás equivocando». El nuevo gabinete parece una comida de alcaldes socialistas a la salida de un congreso de municipalismo. Y las carteras parecen asignadas por un algoritmo automático.