El confinamiento ilegal: sentencia y votos particulares (3ª parte y final)

OPINIÓN

Niña en confinamiento por el COVID-19.
Niña en confinamiento por el COVID-19.

12 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

I.- La excepción o el estado de excepción: 

Ya hicimos referencia en la 2ª Parte a que lo del «estado de excepción» pudo, razonablemente, provocar escalofríos en el actual Gobierno, pues recordó a los abusos, ciertos, que en tal situación de emergencia o «estado», y para su mantenimiento, se cometieron en el Régimen político de Franco, especialmente en ciertas zonas geográficas del Norte de España. En la actualidad son muy contrarios, especialmente críticos, algunos de los que conforman la mayoría parlamentaria, que son sostén del Gobierno, y a los que éste ha de escuchar, aunque sea en secreto, pues en público no se atreve, lo que es sorprendente.

A eso que es verdadero, se suma que en el presente, para la Política, más que tiempos de realidades son de apariencias, tiempos de los relatos y de historias más falsas que verdaderas, del «arte» de la simulación y del marketing político. Es como si los políticos, ejerciendo el Poder, fuesen vendedores de baratijas, llevadas en peludas caballerías y expuestas en artefactos de pacotilla, recordatorio de los medievales buhoneros. 

Si unos, los más o políticos, no quieren que su firma aparezca soportando o afianzando palabras autoritarias, tal como «estado de excepción», muy empleadas en un tiempo político ya pasado que detestan, otros, los menos o estudiosos de la Ciencia política, no ignoran que el católico Carl Schmitt, antisemita y a última hora aplaudidor de Hitler (Kronjurist del III Reich se le llegó a denominar), siempre autoritario y antiparlamentario, muy seguido por políticos franquista, como Javier Conde o Manuel Fraga, hizo de la «excepción» y de la «decisión», las nociones esenciales de su concepción del Poder, muy seguida en los años 60, sorprendentemente, por una izquierda radical europea.