La Palma: declararla Parque Nacional para empezar de cero

Patricia Suárez Ramírez FIRMA INVITADA

OPINIÓN

Kike Rincón | Europa Press

02 oct 2021 . Actualizado a las 11:18 h.

Después de los primeros momentos de asistir atónitos a una catástrofe natural como la erupción de un volcán, tan insólita como que hace 50 años que no ocurría en suelo español, es el momento de afrontar las terribles consecuencias económicas para los muchos afectados de la isla de La Palma. El recorrido que ha hecho la lava del Cumbre Vieja por lo que antes eran cultivos, viviendas, barrios y negocios deja un terreno de malpaís absolutamente impracticable para rehacer vida y actividad económica. Tras una primera fase de medidas de urgencia para resolver los problemas de alojamiento a corto plazo, en Asufin consideramos que hay que actuar con medidas que resuelvan los problemas que estas familias tendrán a largo plazo. La mejor solución pasa por la declaración de Parque Nacional de todo el área, con lo que ello supone: si todos los grupos parlamentarios en el Congreso dieran el visto bueno para algo así, el Estado tendría que expropiar a todos los propietarios, pagar un justiprecio y facilitar así que puedan empezar de cero con un capital que les permita construir o comprar nuevas casas, emprender nuevos negocios, vivir, en definitiva.

No solo nos parece una solución óptima, es que probablemente sea la única salida (de verdad) para un porcentaje amplio de afectados. Recordemos el dato de que más de la mitad (un 55 %) de los propietarios en Canarias no tienen asegurada su vivienda. Y de los que sí la tienen, esos contratos contendrán probablemente cláusulas limitativas que complicarán sobremanera empezar de cero de una manera digna. No se trata de reparar los daños ocasionados por una riada, comprar nuevos electrodomésticos que suplan los inutilizados o reconstruir fachadas: esas casas, literalmente, se han evaporado, desaparecido de mapa.

Y no solo hablamos de viviendas, hablamos de la multitud de pequeños propietarios de explotaciones agrarias que han perdido la actividad económica que les permitía subsistir, su modus vivendi. Las ayudas directas son urgentes, pero ayudas de verdad que permitan empezar una vida de cero de verdad. Digna y a la altura del país al que aspiramos.