Con la crisis humanitaria que vive España, ningún español puede decir no haber oído hablar de Ceuta, pero no muchos pueden decir que la conozcan a fondo. Desde hace cinco años, la Consejería de Juventud de la ciudad autónoma de Ceuta acoge todos los veranos a un grupo de jóvenes voluntarios que van conociendo la historia, culturas y sociedad de uno de esos dos puntos que tiene España en el mapa africano.
Ni la pandemia global ni la crisis migratoria han impedido que quince jóvenes de diferentes puntos de la península se juntaran este verano en Algeciras para coger el ferri con rumbo a la puerta de África.
Una de las mayores sorpresas que nos llevamos en Ceuta fue la línea que se forma en el encuentro del Mediterráneo con el Atlántico. A menudo uno piensa que la unión de dos mares de agua salada no será visible, pero nada más lejos de la realidad, esa línea se crea porque la densidad y salinidad, entre otros factores, del Mediterráneo y del Atlántico son diferentes.
Por ello, ambas aguas no se homogeneizan de forma inmediata lo que dibuja esa línea en el mar. Las aguas sí se juntan, y prueba de ello es el movimiento de las medusas que ocasionalmente nos arruinaba los baños en las playas mediterráneas o atlánticas según las corrientes y los vientos de ese día.
Para los amantes de la historia, Ceuta es un destino de ensueño, pues al estar en un lugar geopolítico tan importante, muchas civilizaciones (fenicios, griegos, romanos…) han puesto sus pies y banderas en ella, incluso se han encontrado restos arqueológicos que datan del neolítico. En cambio, si lo que busca el viajero es actualidad, en Ceuta se está escribiendo la historia de esta era. No hace falta mucho más que una ruta de senderismo por la zona de Benzú para ver la cruda realidad, en una Europa sin fronteras ver la cruda realidad y el vallado conmociona y abre los ojos de muchos.
Para los que buscan un choque cultural y entender las gentes del lugar, Ceuta es lugar de convivencia de cuatro culturas diferentes: cristianos, musulmanes, hebreos e hindúes. Y si a eso le sumamos que decenas de migrantes pasan el día escondidos por las calles en búsqueda de una vida mejor, hay mucho potencial para comprender la humanidad en una era marcada por la Primavera Árabe, la guerra de Palestina e Israel, el declive del catolicismo en España o las migraciones africanas.
Corazones de pollo, las columnas de Hércules, el único foso de agua salada navegable de Europa, una puerta califal bien escondida… Me quedan en el tintero muchas anécdotas de este verano porque aquí no hay más espacio para ellas, pero si te gustó lo que has leído, anímate a participar el próximo año. Conoce Ceuta. Así se ofertó este campo de voluntariado en las diferentes consejerías de juventud de las comunidades autónomas.
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