Queda guay hacer ver que en Telecinco todo es buen rollo, que Sonsoles Ónega baila en la promo de su nuevo programa y que Sálvame la acoge con alegría. Pero no parece que sea esa la verdad de toda esta puesta en escena. Lo cierto es que Sonsoles, que triunfa con Ya Es Mediodía, hace doblete a las ocho para arañar lo que se pueda a esa gente que ha decidido decirle no a Sálvame. Si no, todo hay que decirlo, los jefes de la cadena hubieran seguido apostando por el programa de Jorge Javier. Pero el público no está tan pro, y se ha ido cansando de todos los shows de las tardes. Sin negar que es mucho el mérito de Sálvame (porque lo tiene seguir estando ahí todos los días), Ónega viene a poner un poquito de fresh a una actualidad que en ella se espera menos couché y un puntito más moderada para darle después el paso al informativo de Pedro Piqueras. Eso, claro, tras haber intentado todas las fórmulas sin éxito, primero con Alta tensión y luego con Secret Story, que aburre a un santo. Así que a Sonsoles Ónega se le presupone esa profesionalidad de quien es capaz de llevar al directo todo lo que surja en el día sin tanto personajillo. Tal vez ese análisis es el que se podría hacer a priori. Pero ayer la apuesta de Sonsoles Ónega para arrancar la temporada, su gran estrella para atrapar al público de las tardes, fue Omar Montes. Y es entonces cuando creyendo que Sonsoles se va a comer a Sálvame, una empieza a dudar
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