El Madrid otanista entre Rabat y Moscú

Eduardo Madroñal

OPINIÓN

La prensa marroquí tilda de «hito histórico» la posición de España. En la foto, un quiosco de Rabat el pasado viernes.
La prensa marroquí tilda de «hito histórico» la posición de España. En la foto, un quiosco de Rabat el pasado viernes. MARISCAL | EFE

13 jun 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

El Madrid otanista entre Rabat y Moscú… Washington mediante. Una oligarquía española que -entregada y sumisa- ha apostado todo por una España más dependiente -en realidad, menos segura- de la superpotencia estadounidense. España no ganará influencia en el Norte de África practicando el seguidismo hacia Estados Unidos, sino adoptando una posición autónoma.

Esta es una trampa en la que no debemos caer. Confiar nuestra seguridad en la frontera sur a la «protección estadounidense» es el mejor camino hacia el desastre. Casi todas las veces que se han enfrentado los intereses españoles y marroquís, Washington ha optado por Rabat. Lo hizo en 1975, cuando Kissinger dio a Hassan II el plácet para lanzar la Marcha Verde, desalojando a España del Sáhara Occidental. Y volvió a hacerlo, cuando la pasividad norteamericana fue la respuesta a la avalancha migratoria auspiciada por Rabat, utilizando la desesperación de sus compatriotas como arma de presión contra España.

De Rabat a Moscú pasando por Washington

Pero Pedro Sánchez nombró ministro de Exteriores a José Manuel Albares y le dio dos instrucciones: mejorar las relaciones con Estados Unidos y solucionar la crisis diplomática con Marruecos. Ambas cosas están muy unidas: la seguridad en el delicado «flanco sur» exige contentar a Washington y a Rabat. Como Enric Juliana afirma «el apoyo decidido del Gobierno de España a la OTAN en las semanas previas a la guerra de Ucrania ya fue leído en clave Magreb». Cuando otros países como Alemania e Italia todavía titubeaban, el gobierno español fue uno de los primeros que se ofreció a incrementar la presencia militar en el este europeo. Más «atlantismo» para que el hegemonismo estadounidense tenga en cuenta los intereses españoles en la frontera sur. Y concesiones a Marruecos para garantizar su colaboración: destitución de González Laya, la anterior ministra de Exteriores, que mantuvo una posición de firmeza ante Rabat, y cambio en la posición española hacia el Sáhara.