Mal amigo y peor enemigo

Ernesto Sánchez Pombo
Ernesto S. Pombo EL REINO DE LA LLUVIA

OPINIÓN

Emilio Naranjo | EFE

11 jun 2022 . Actualizado a las 10:26 h.

Digámoslo claro, aunque moleste. Porque no estamos obligados a mantener la corrección política, ni la diplomática. Y eso nos permite decir que Argelia, también Marruecos, no es buen compañero de viaje. Su comportamiento no es el deseable ni para un breve paseo. Es mal amigo y peor enemigo. Pero la situación estratégica, los intereses comerciales, las presiones internacionales y la geopolítica, lo convierte en protagonista destacado de la política exterior española. Y cuando retuerce el colmillo, pues nos crea un problema de largo alcance y difícil solución. Como Marruecos.

Es lo que acaba de pasar al saltar por los aires el Tratado de Amistad y Cooperación, tras la pirueta del Gobierno español respecto al Sáhara, dejando en el aire el suministro de gas y los 4.768 millones de nuestras exportaciones; 150 de ellos, de las 114 empresas gallegas. De ser un socio esencial pasa a ser un motivo de desestabilización y preocupación.

El recorrido del presidente Sánchez en este asunto no tiene defensa. Actuó incumpliendo los mandatos de los organismos internacionales y con torpeza, oscurantismo y ligereza. Pero una vez dado el paso y sabiendo que Argel se siente despreciado y humillado, hay que ser realistas y saber lo que se nos avecina. Y no decir que se mantendrán las buenas relaciones, ni aguardar a que papá Europa nos solucione el problema.

El desencuentro no será una tormenta de verano. Se prolongará en el tiempo con serias consecuencias. Estamos llamados, con el Sáhara de por medio, a instalarnos en el conflicto permanente. Y habrá que estar preparados para una reducción del abastecimiento del gas, un aumento de la presión migratoria, el cese de la actividad comercial y jugarretas propias de este tipo de desencuentros.

La enemistad histórica de Argelia y Marruecos nos la hemos traído a casa. Ya sabemos la dificultad de mantener un equilibrio diplomático en el norte de África. Se antoja imposible realizar una política de armonía porque hay que elegir entre uno y otro. Pero una vez tomada la decisión, hay que ser conscientes de lo que se nos viene encima. Porque, como aseguran empresarios que llevan años trabajando allí, Argelia no es un socio fiable. Es un país que cambia leyes de un día para otro. Y cualquier cosa puede esperarse.