Una guerra estancada, sin final próximo

OPINIÓN

Un oso de peluche en un columpio de una zona residencial destruida por las tropas rusas, en Járkov (Ucrania)
Un oso de peluche en un columpio de una zona residencial destruida por las tropas rusas, en Járkov (Ucrania) RICARDO MORAES | REUTERS

30 ago 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Como en todas las guerras, la propaganda oscurece hoy la información. Hay dos cosas indudables: que fracasó el intento ruso de realizar, hace seis meses, una invasión de Ucrania al estilo soviético y que el gobierno y pueblo ucraniano han mostrado una capacidad de resistencia que no esperaba Rusia y probablemente tampoco Estados Unidos y los países de la OTAN. Sin ella, toda ayuda material hubiera sido inútil, se vio hace un año en Afganistán, como se había visto antes en Vietnam o en 1949 en China. Ahora bien, eso no quiere decir que esta Ucrania moralmente reforzada y bien armada pueda ganar la guerra, si eso se entiende como la recuperación de las fronteras que le fueron reconocidas hace 31 años.

Tras el fiasco de la invasión rápida, Putin no desató una guerra total. Puede ser que, ante la eficacia de las actuales defensas antiaéreas ucranianas, no quisiera arriesgar su aviación, pero, realmente, no intentó lanzar bombardeos aéreos masivos y, en una guerra que se desarrolla en sus fronteras, podría realizarlos con misiles, incluso con la artillería. Salvo en el caso del combate por la ciudad de Mariupol y otras localidades menores, convertidas en campo de batalla, se ha mostrado la destrucción de edificios aislados en Kiev y su entorno o en Járkov, pero nada parecido a lo que hizo Estados Unidos en Irak para destrozar el ejército y las infraestructuras del país antes de comenzar la invasión terrestre o lo que antes había hecho en Vietnam, por no recordar lo sucedido en la Segunda Guerra Mundial, algo más lejana.

Por mal preparado que esté el ejército ruso y deteriorado y envejecido que pueda estar su material, parece improbable que no pueda lanzar una ofensiva a gran escala en Ucrania, es más probable que no quiera hacerlo por razones políticas. La destrucción del país y bombardeos masivos sobre la población para desmoralizarla, como se han realizado en todas las grandes contiendas desde los años treinta del siglo pasado, incluida la de España, encajarían mal con el supuesto objetivo de la intervención militar y probablemente aumentasen el rechazo en la opinión pública rusa.