Se ha estrenado como rey y ya se ha delatado. El vídeo no deja lugar a dudas: el rey Carlos III procede a firmar con toda la solemnnidad su nuevo cargo y de pronto se pone a ordenar todo de manera obsesiva y le reclama a un lacayo que le saque de delante un tintero. Esta imagen, claro, no ha pasado desapercibida y enseguida han saltado las alarmas. ¿Tiene el nuevo rey un trastorno obsesivo compulsivo (TOC)? La respuesta es sí. O al menos eso es lo que han desvelado quienes a lo largo de su vida han trabajado con él. Paul Burrell, el antiguo mayordomo de la princesa Diana, contó en un documental llamado Serving the Royals: Inside the Firm algunas de las manías del actual rey. Carlos necesita que le planchen la camisa del pijama a diario, al igual que los cordones de los zapatos; jamás toca la pasta de dientes, que milimétricamente le deja el servicio colocada encima del cepillo; el agua de la ducha tiene que estar tibia y el tapón de la bañera siempre debe estar colocado en una posición concreta. También, como ha revelado el chef real Darren McGrady, Carlos todas las mañanas pide dos ciruelas en el desayuno, aunque solo termina tomándose en una, pero en esa ansiedad, si algún día no ve las dos ciruelas, las reclama. Así que el rey, más próximo a aquel personaje que interpretaba Jack Nicholson en Mejor imposible, se nos ha coronado como un ser humano real con todas sus obsesiones. Es otro orden.
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