Se nota que es jueves y el fin de semana está cerca, la cosa se ve más animada, pero aún así nos sabe a poco. En San Mateo hay que bajar al barro, mimetizarse con el Antiguo de tal manera que nos confundan con una farola o algo de ornamentación. Es difícil este año, en cuanto a que por las tardes hay más ambiente en el Bombé que en Porlier. A quién se le habrá ocurrido lo de poner mesas y sillas y matar la fiesta. Pedir, beber, bailar, marchar; de esto se trata.
Los Secretos y Hombres G llenaron La Ería, con tres cuartos largos de entrada y más generaciones entre el público que lo que muchos mayores pudieron aguantar. Los Secretos, bien; pero qué buenos son Hombres G, con años y años a su espalda son capaces de hacer un concierto que te llega y no puedes estarte quieto. El joven Summers es tan bueno en lo suyo como era su padre: that 's Entertainment. Cerraron el concierto dando un repaso a sus canciones de siempre y el público se dejó la garganta gritando: «Sufre mamón».
Menudo paseo hasta el centro, ida y vuelta te convalida por una etapa del Camino de Santiago. Por eso hay que pasar a sellar la cartilla por los bares, ya que las casetas ya no las coges abiertas, a poco que te entretengas, de la que bajas. ¿Había gente?, sí. ¿Mucha?, no. Y todos nos repartimos por los mismos bares a los que vamos siempre, pero que no nos queda otra que seguir yendo.
Se movía el rumor de que el Ayuntamiento pretende alargar el horario de cierre de las casetas, en el momento en el que escribo esto no pasó de ahí, pero me parece algo sensato. La ampliación del horario no va a solucionar todos los problemas y fallos de estas fiestas, pero es una manera de enmendar, Hay que decir lo que hay y lo que pasa: no está funcionando el modelo festivo. Pero no hay que caer en el ataque personal ni el desprecio, que lo estoy viendo mucho y muy a menudo, a los responsables. Es muy fácil que todos critiquemos, todo el mundo es Joselito desde la barrera y pocos delante del morlaco.
Un jueves con un gran sabor de boca, una pequeña resaca y algún recuerdo para siempre; un jueves de fiestas. San Mateo vive.
¡Viva San Mateo! Nos vemos en la calle.