Asisto con interés y perplejidad al tema de la tilde del sólo que en este periódico hace ya muchos años que no se acentúa gráficamente. Hay tantos hooligans de que la siga llevando que una no puede más que sonreír ante tantos interesados en poner tildes. Está muy bien esa preocupación insistente en una gramática que habitualmente suele estar despojada del cuidado, sobre todo en estos tiempos en que todo va tan rápido, también los wasaps. Yo, que aplaudo ese interés por la lengua, me conformaría con que todos esos que apuestan por la tilde del solo y todos aquellos que se atrincheran en quitársela supieran escribir bien el «sino». Que supieran cuándo tiene que ir separado («Si no te interesa, lo entiendo») y cuando tiene que ir junto («No estudia, sino que trabaja»). Porque no hay falta más extendida que esta, y podría abrir una base de datos para certificarlo con documentación. No hay mensaje, correo electrónico o texto en los que no aparezca este uso incorrecto de la conjunción. Que se escribe separada cuando tiene valor condicional («Si no me sigues, lo entiendo») y junto cuando tiene valor adversativo («No quiero que lo entiendas, sino que lo apliques»). Si todos los que ponen esa fuerza en la tilde del solo se la pusieran al sino habríamos ganado una guerra lingüística. Queda la del a ver («A ver qué tiene en su haber»), y la del hay («Ahí hay un hombre que dice ay»), pero yo me daría por satisfecha con que muchos se pusieran este sino por delante.
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