No tener límites

OPINIÓN

Bebé recién nacido
Bebé recién nacido

31 mar 2023 . Actualizado a las 08:40 h.

La portada de la revista Hola (que anda exigiendo en redes sociales el borrado de mensajes que contengan fotografías del reportaje a Ana García Obregón) puede que se convierta en uno de los asuntos del año, y más ante la próxima convocatoria electoral en España. Desde 2017 no se había vuelto a poner en el foco de la agenda política la llamada gestación subrogada (un eufemismo de vientres de alquiler). En aquel momento, partidos como Ciudadanos pedían su regulación (no conozco a nadie que de manera altruista se ofrezca a gestar) o Juventudes Socialistas aprobaba en su congreso federal las tesis marcadas desde el colectivo LGTBI.

Ahora en el debate público se mezclan argumentos que hablan de mercantilización del cuerpo de las mujeres (por parte de la izquierda y, curiosamente, también de la Conferencia Episcopal) o del ‘derecho’ (palabra que es totalmente incorrecta utilizar en este caso, porque ser madre y padre es un deseo dentro de la libertad y las posibilidades de cada individuo) de cada cual por hacer en su vida lo que le dé la gana. En estos momentos dentro de nuestras fronteras es una práctica ilegal, pero al nacer estas niñas y niños en el extranjero, los consultados sí tramitan el registro (desde 2010 hubo 3.516 solicitudes de inscripción, de los cuales 250 fueron en 2022), así que por tanto nos encontramos con una laguna dentro de la legislación española. Con el caso conocido desde el miércoles, protagonizado por una persona muy presente en todo lo que rodea al llamado ‘mundo del corazón’, queda claro una cosa: con dinero se puede hacer lo que sea, incluyendo la compra de una persona recién nacida.

Queda la duda de cómo evitar que estas cosas se reproduzcan en este mundo globalizado donde las diferentes leyes de cada sitio son distintas. El neoliberalismo se las busca para crear negocios donde captar sus clientes no corran ningún riesgo aunque moral y éticamente sea reprobable y censurable el motivo de esa acción. Seguimos viendo que el capitalismo salvaje que nos domina, que impulsa el individualismo feroz (tú eres lo único importante y nadie tiene que decirte que, por ejemplo, no puedes ser madre a los 68 años), no tiene límites. No es el único caso polémico: Hay la posibilidad de que un youtuber declare sus impuestos en un paraíso fiscal aunque su público, sus mensajes y su nacionalidad sea la española. Hay factorías textiles que fabrican sus mercancías en países en desarrollo para ahorrar costes laborales y luego venden en el primer mundo esa mercancía muy por encima de su valor de origen. Hay una nueva manera de realizar transacciones económicas, a través de las criptomonedas, que no están integradas en los mercados regulados de valores y cuya volatilidad está al orden del día. Así que, nos guste o no, hay nuevas realidades, otras maneras de burlar normativas, que triunfan por la lentitud en atajar el problema desde la raíz.

El domingo veremos si Sumar y Podemos dejan de lado sus diferencias y se juntan o si cada uno actuará por su cuenta. No se trata de dar un cheque en blanco o de no tener límites por la disputa por la hegemonía de la izquierda al PSOE, pero aquellas fotos célebres en Vistalegre podrían recobrar su sentido si en el polideportivo Antonio Magariños se escenifica una mínima unidad. Sí han anunciado su presencia otras formaciones de la órbita de Unidas Podemos, como Izquierda Unida, Más País y Equo, pero es evidente que la pata fuerte y el éxito de la futura coalición pasa por integrar a la formación morada, que nos guste o no revolucionó la situación política española capitalizando lo expresado en las calles por el movimiento 15M.

Entiendo que hay información que no se conoce y que habrá muchas tensiones y tiranteces, pero ojalá se entienda por ambas partes que no poner obstáculos a garantizar un buen resultado de la izquierda debería ser el objetivo número uno. El tiempo pone a cada uno en su lugar, dando la razón a quien la tenía, pero en esta época de bloques entre la izquierda y la derecha con gobiernos de coalición exige acuerdos, consenso e ir todas y todos a una (las políticas públicas, el bienestar de las personas y gobernar para la gente, lo prioritario).