A Carrie Bradshaw la hemos visto enamorarse, desenamorarse, con el pelo corto, largo, soltera, casada, desnuda, vestida de todas las maneras posibles, pero hay una cosa que algunos fans no le consienten: que envejezca. Y eso es lo que lleva encima la actriz que le da vida, Sarah Jessica Parker, que, después de que se anunciara esta segunda vuelta de la serie, ha tenido que sufrir que los más despiadados la despellejaran en las redes sociales por sus canas, su falta de maquillaje, sus arrugas y su ausencia de retoques exagerados. Porque a las mujeres de 58 años se les sigue exigiendo una plenitud que ni a los 20. De modo que por muy atractiva que te pongan, por muchos taconazos y estilismos de última tendencia que luzcas, ni Carrie Bradshaw, todo un icono de la moda, se libra de las críticas por su aspecto físico. No les ha pasado así a los protagonistas masculinos de la ficción, pero sí a Carrie y sus amigas, que han sido examinadas con lupa por sus kilos de más, sus pechos caídos o su color de pelo. Así que mientras actores como George Clooney o Clint Eastwood pueden cumplir años como tiarrones atractivísimos, aunque Clint haya soplado los 90, a las mujeres como Carrie se las mide con la cinta de la crueldad. La belleza es desigual según el sexo, en Nueva York o en Kuala Lumpur, pero lo mejor es la respuesta que les ha dado Sarah Jessica a todos sus haters: «No tengo alternativa. ¿Qué voy a hacer, dejar de envejecer?».
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