Paloma del Río y los clichés del feminismo

Javier Armesto Andrés
Javier Armesto CRÓNICAS DEL GRAFENO

OPINIÓN

RTVE | EUROPAPRESS

31 ago 2023 . Actualizado a las 08:41 h.

El pasado domingo se despedía de los espectadores una de las mejores —y más valorada y querida— periodistas de este país, Paloma del Río. A sus 63 años, ha sido la voz de las retransmisiones televisivas de los grandes campeonatos de gimnasia deportiva y rítmica, además de patinaje artístico e hípica. Empezó en la década de los 80 y siempre ha sido un placer escucharla, pues a sus amplios conocimientos sobre dichas disciplinas se unía una profesionalidad que ya no es fácil encontrar: Paloma dejaba ver los ejercicios sin interrupciones, los analizaba luego rigurosamente, podía ser exigente con los fallos pero también comprensiva, y cualquier intervención suya aportaba datos técnicos, siempre manteniendo la independencia y un saber estar que hoy se echan de menos en muchos locutores.

Paloma, que ocupó diversos cargos directivos en TVE, es un ejemplo de que las mujeres llevan décadas compitiendo en el mundo profesional de tú a tú con los hombres. No fue la primera ni la única, ahí están los casos de Mari Carmen Izquierdo, Olga Viza, María Escario... y eso solo en el periodismo deportivo. Por eso provoca hilaridad escuchar a las brillantes campeonas de la selección de fútbol hablar estos días como si hubieran conseguido el sufragio universal femenino o el derecho al aborto.

Me ha chirriado, sin embargo, leer una entrevista en la que Del Río dice: «Demostramos que esto es un ejercicio vocacional y las mujeres que ahora están estudiando Periodismo seguramente lo estén haciendo con algunas trabas menos». ¿Qué obstáculos tiene en el 2023 una chica para dedicarse a esta profesión, o para estudiar Matemáticas, Ingeniería de Telecomunicaciones o cualquier carrera STEM? Cero. Es uno más de los clichés feministas, como esas estadísticas que dicen que las mujeres cobran menos que los hombres: imposible en la función pública, improbable en la empresa privada (los convenios lo regulan para que no sea así y los sindicatos lo vigilan); a igualdad de puesto de trabajo no hay diferencias. Nada impide a las mujeres acceder a las tareas más cualificadas y mejor pagadas, igual que los niños varones pueden practicar gimnasia rítmica, a pesar de lo cual su presencia en dicho deporte es todavía minoritaria.