Políticas de progreso para la mayoría social
OPINIÓN
El pasado 10 de enero el Congreso aprobaba una batería de medidas impulsadas por el Gobierno de España orientadas a un único objetivo: mejorar la vida de la gente. Cito, a modo de ejemplo, una especialmente relevante: la subida de las pensiones de acuerdo al IPC, de la que se beneficiarán más de 300.000 pensionistas en Asturias.
Es importante resaltar que, hasta la llegada a la presidencia del Gobierno de Pedro Sánchez, la pensión media de jubilación en Asturias en 2018 era de 1.316 euros. En 2024 calculamos que gracias a las subidas aprobadas por el PSOE, con el voto en contra del PP, la media estará en torno a los 1.705 euros.
O lo que es lo mismo, los y las socialistas hemos subido de media las pensiones desde que llegamos al gobierno un 21%, lo que ha supuesto 389 euros más al mes.
Si el PP hubiera estado al frente del gobierno, el incremento se hubiera limitado a una raquítica subida anual del 0’25%, lo que supondrían unos míseros 20 euros más al mes en estos años.
Por tanto, se puede asegurar, con los datos en la mano, que los y las pensionistas en Asturias cobran de media más de 5.000 euros al año de lo que cobrarían si gobernase el PP.
Romper España es gobernar en contra de la gente, y eso es lo que hace el PP al oponerse a garantizar a nuestros pensionistas que sus pensiones subirán de acuerdo a lo que suba la inflación.
Ademas, hemos impulsado otras medidas muy relevantes como la rebaja en la factura de la luz y el gas, los descuentos en el transporte público…
Asimismo, el Ejecutivo liderado por Pedro Sánchez ha pactado un incremento del salario mínimo del 5% para este año, dando continuidad a los incrementos aprobados en los últimos ejercicios.
Esta cifra supone un incremento de 54 euros mensuales más en 14 pagas, es decir, un total de 756 euros anuales.
Desde 2018, con el PSOE en el Gobierno, el SMI se ha incrementado en un 54%, lo que supone que las personas trabajadoras perciban 5.573 euros más al año.
Son medidas, todas ellas, con un fin común: respaldar a las clases medias y trabajadoras, a la mayoría social de nuestro país, y singularmente a aquellos colectivos más desfavorecidos, a la par que se consolida la modernización y el crecimiento de nuestra economía y se crea más y mejor empleo. Frente a los catastrofistas, frente a los agoreros, frente a quienes enarbolan la bandera del «cuanto peor, mejor», el Gobierno de España, en alianza con el Ejecutivo asturiano que lidera Adrián Barbón y con los alcaldes y alcaldesas socialistas, impulsa políticas de progreso y de futuro para construir un país mejor, más fuerte y competitivo y con mayor justicia social.
Y lo hace, lamentablemente, con la oposición de un PP cada vez más distanciado de la realidad de nuestro país, incapaz todavía de asumir el resultado electoral del 23 de julio y entregado a una estrategia de crispación y tensión que le hace prácticamente indistinguible de sus aliados de la extrema derecha. Un PP tan entregado a su apuesta por el tacticismo y la mala política que es capaz, como ya dijimos, de votar en contra de la merecida revalorización de las pensiones de nuestros mayores o de la subida del salario mínimo.
La única realidad es que todas las políticas que han hecho que España avance y prospere llevan el sello indeleble del puño y la rosa del PSOE. Y que, por mucho que le pese a la derecha, los próximos años nuestro país va a seguir recorriendo el mismo camino por el que ahora transitamos: el de la prosperidad económica y el empleo, el de la justicia social, el del reconocimiento de derechos y libertades. El camino, en definitiva, que conduce a una España mejor para todos y todas.
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