La reforma laboral funciona

José Manuel Zapico SECRETARIO GENERAL DE CCOO DE ASTURIAS

OPINIÓN

Oficina del paro
Oficina del paro

05 abr 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Afortunadamente, en España ya no se aprueban reformas laborales «extremadamente agresivas» para destruir derechos laborales o abaratar el despido. Gracias al acuerdo que alcanzamos los sindicatos con el Gobierno, hace ahora dos años, se aprobó en nuestro país la primera reforma laboral que recuperó derechos, que combatió la temporalidad y el fraude laboral.

Gracias a esta reforma laboral, cientos de miles de personas, especialmente mujeres y jóvenes, pudieron firmar su primer contrato laboral indefinido. Algo que pensaban que nunca sucedería.

Como ocurre cada vez que conseguimos avanzar en derechos, la caverna de los privilegiados activó su maquinaria y puso en marcha la campaña del miedo. Ya lo hicieron cuando logramos subir el salario mínimo, que decían que provocaría un cataclismo laboral, con millones de despidos y cierre de empresas. La realidad fue muy diferente: por primera vez en nuestra historia hay 21 millones de personas trabajando

Este discurso del miedo con tintes apocalípticos volvió con la reforma laboral: anunciaron oleadas de despidos y cierres de empresas, pero lo cierto es que hay empleos más estables y se ha puesto freno al abuso de la temporalidad, que era moneda corriente en nuestro mercado laboral.

Asturias ha sido un buen ejemplo. Hace cinco años, nueve de cada diez contratos que se firmaban eran temporales. El año pasado, uno de cada tres contratos era indefinido. Otro dato no menor: el número de personas con contrato temporal y jornada parcial se ha reducido a la mitad. En sectores como la construcción o la hostelería la temporalidad en el empleo ha bajado hasta un 20%. Hoy el 75% de las personas afiliadas al régimen general ya tienen un contrato indefinido y el 56% indefinido y a tiempo completo.

Hemos demostrado que se pueden recuperar derechos y seguir creando empleo, que el progreso de los trabajadores no es ninguna amenaza para nuestra economía; al contrario, es una forma de avanzar hacia una sociedad más justa, menos desigual, con mayores oportunidades para la mayoría, y todo ello es gasolina de la buena para los sectores productivos del país.

Sin embargo, queda mucho trabajo por hacer. El martes se publicaron los datos del paro registrado: más de 57.500 personas siguen sin poder trabajar en Asturias. Nos preocupan especialmente las personas que llevan más de un año sin encontrar empleo, la situación de las mujeres y de las personas mayores de 50 años. No hay motivos para lanzar las campanas al vuelo, sino para ser más exigentes con el Gobierno de Asturias y la patronal para que arrimen el hombro y consigan crear más empleo. 

Necesitamos salarios más justos porque hoy en día tener un trabajo no garantiza salir de la pobreza, y es indignante ver cómo muchas familias no llegan a fin de mes mientras asistimos a una orgía de sueldos millonarios de los grandes directivos. 

También hay que seguir adoptando medidas para proteger mejor los derechos laborales de las personas que trabajan en los nuevos sectores, para impedir que las viejas formas de explotación y precariedad regresen con apariencia de plataformas tecnológicas y «economía colaborativa». 

Tenemos que combatir el acoso laboral en las empresas y erradicar las brechas salariales y de género. Hay que avanzar en corresponsabilidad porque los hombres debemos asumir las tareas que nos corresponden.

Hemos conseguido avances importantes, pero tenemos mucho trabajo por delante. Por eso es tan importante tener sindicatos fuertes, capaces de defender los derechos de la mayoría y conseguir avances que mejoren la vida de millones de personas, porque tener empleos decentes que permitan vivir con dignidad no puede ser una utopía.