El Tinder de los calcetines

Sandra Faginas Souto
Sandra Faginas MIRA Y VERÁS

OPINIÓN

18 jun 2024 . Actualizado a las 09:34 h.

Están avisando los sociólogos, en ese análisis de la vida moderna, que desde que hay aplicaciones como Tinder se ha universalizado tanto lo de ligar que no nos conformamos con lo que nos toca. Lo decía el otro día en una entrevista Luis Ayuso, con un ejemplo muy gráfico: «Ahora, aunque te enamores del mejor chico del mundo, siempre tienes la duda de si puedes encontrar a alguien mejor a golpe de clic. Eso genera una ansiedad continua. Es como si vas al súper y solo hay una marca de leche, pues ya está; pero cuando hay 15, ya no sabes cuál coger. Cuando eliges, te queda la duda de si has elegido bien». De ahí que el movimiento de los cambios de pareja sean tan rápidos y que hayamos pasado —explican los expertos— del amor sólido (el del compromiso), al amor líquido (quebradizo) y de ahí al gaseoso (flor de un día). El movimiento de tierras ha sido tan veloz que en las aplicaciones de citas unos se cruzan con otros como si fueran un par de calcetines que se han quedado descolgados del tendal. Hay quienes no soportan no tener el par perfecto, el hecho a medida, el conjuntado, pero, en cambio, otros se adaptan a lo que sea. Eso lo sabe cualquier ama o amo de casa que día a día haga la colada. A veces ves ese calcetín con la gomita más floja, más desgastado, con algunas bolitas del uso y lo cruzas con uno nuevecito que ha perdido a su compañero en la lavadora. ¡Y magia! Lo curioso es que la pareja funciona.