Brecha generacional: una fractura insostenible e injusta

Fernando González Laxe
Fernando González Laxe EXPRESIDENTE DE LA XUNTA

OPINIÓN

Manuel Bruque | EFE

27 oct 2025 . Actualizado a las 08:33 h.

En la sociedad española existen muchos tipos de brechas, las económicas, financieras, sociales, de género, territoriales, digitales… Pero una de las más llamativas es la denominada brecha generacional. Viene explicada por el diferencial existente entre las rentas de la población joven y las de la población de mayor edad. Esta brecha es la constatación de una desigualdad intergeneracional entre los ingresos que obtienen los menores de 35 años y las transferencias o rentas que perciben los mayores de 75 años.

Los recientes estudios sobre el tema revelan los siguientes aspectos. En el 2002, los menores de 35 años poseían el 7,5 % de la riqueza nacional y en el 2022 solo representan el 2 %. Por contra, los mayores de 75 años aumentaron su participación en idéntico período desde el 8 % al 20 %. En segundo lugar, la riqueza mediana de los nacidos en los años 80 es casi un 50 % inferior a la de los nacidos en los años 60. Y, por último, entre el 2008 y el 2024 el ingreso real de los trabajadores comprendidos entre los 18-29 años ha disminuido un 3 %, frente al aumento del 18 % que han registrado los mayores de 65 años en el mismo período. De acuerdo con lo manifestado, las generaciones más jóvenes muestran no solo unos ingresos más reducidos que los percibidos por los mayores, sino que se asiste a una progresiva divergencia en términos de salarios, de consumo y de gasto.

Una de las principales consecuencias de esta dinámica es la relativa al acceso a la vivienda, que en el momento actual constituye la mayor preocupación de la sociedad española. Así, mientras el 81 % de los nacidos entre 1945-1965 eran propietarios de su vivienda a los 42 años, dicha cifra es menor del 50 % para los nacidos después de 1985; y, en la actualidad, la ratio disminuye hasta el 20 %. De nuevo, las cifras son elocuentes: apenas el 30 % de los que tienen menos de 35 años cuenta con una vivienda en propiedad, porcentaje que superaba el 60 % en el 2002.

El panorama es, por consiguiente, peliagudo, en la medida que los jóvenes se enfrentan a situaciones muy delicadas y de difícil solución, tanto por su actual estatus de fragilidad como por sus perspectivas de empleo y de salarios. Correlacionado con ello emerge el problema de la emancipación juvenil. En España, la edad media de salida de casa es a los 30 años, muy por encima del promedio comunitario, que marca los 26,4 años. En suma, con un empleo juvenil muy reducido; con una tasa de temporalidad y de empleo parcial alta, y con una renta media real que disminuye, entre 2008-2024, un 3 % para el estrato 18-29 años, el abandono de la casa familiar se antoja bastante complejo.

Tal situación es achacable, de entrada, a la falta de priorización de las acciones gubernamentales, tanto de la nación como autonómicas, a los que se les señala por atender únicamente a las demandas de los mayores a través de las actualizaciones de las pensiones y un mejor trato en lo que se refiere a bonificaciones, ayudas directas y tratamientos específicos. Así, es fácil verificar que la pensión media haya aumentado mucho y el salario de los menos de 30 años registra un estancamiento.

La existencia de la brecha generacional no es más que una anomalía, consecuencia directa de decisiones políticas y de la estructura social del país, que está provocando una fractura insostenible, además de injusta. En suma, los jóvenes de hoy en día poseen muchas dificultades para acceder a la vivienda y no deberían cargar con una mochila fiscal adicional y con unas expectativas cada vez más bajas.