La libertad de expresión y de culto. Apuntes de un extestigo de jehová

Samuel Ferrando Diaz PRESIDENTE ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE VÍCTIMAS DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ (AEVTJ)

OPINIÓN

06 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Después de leer el artículo publicado por este diario «Más allá del prejuicio: el impacto social de los testigos de jehová», le he dado muchas vueltas sobre cómo enfocar lo que quiero expresar para que el lector pueda entender lo que significa haber pertenecido a esta confesión religiosa desde tu mismo nacimiento y posteriormente haber salido. Y quiero enfocarlo desde un concepto tan manido como el de la palabra «libertad». ¿Y por qué desde esta perspectiva? Porque me ha sorprendido que en este artículo se mencionara la siguiente frase por parte de los testigos de jehová:

«En resumen, los Testigos valoran la crítica y las opiniones contrarias, convencidos de que las diferencias enriquecen la sociedad de la que todos formamos parte».

Fue leerla e inmediatamente pensar en el calvario judicial que llevamos vivido en la Asociación Española de Víctimas de los Testigos de Jehová de la cual soy presidente. Calvario judicial derivado de la demanda por supuesta vulneración de derecho al honor que interpuso la Organización Religiosa de los Testigos de Jehová no solo contra nosotros, sino también contra los miembros de la anterior junta directiva por el grave delito de llevar en nuestro nombre la palabra «víctimas».

Evidentemente éramos la mejor prueba para que pudieran hacer gala de los valores que predican en el citado artículo, tales como valorar las críticas y opiniones contrarias, pero desgraciadamente esto no fue así. Si realmente pusieran en valor las discrepancias, habrían realizado un ejercicio de autocrítica que los llevaran a pensar en qué es lo que estaba pasando para que quienes antes eran sus «hermanos» ahora se sintieran víctimas. Podrían haber analizado si normas como las de la expulsión y el ostracismo obligatorio derivado de este, donde todo tu entorno está condicionado socialmente a dejarte de hablar, realmente no pueden hacer que alguien se sienta víctima. O si aquella persona que sufrió abusos sexuales y que el consejo que recibió fue el de «estas cosas se deben tratar dentro de la congregación para no manchar el nombre de jehová» y además tener que convivir con su abusador en la congregación no pueda sentirse víctima.

Pero por desgracia esto no sucedió. Ante mi estupor, y el de todos los que una vez fuimos testigos de jehová, renegaron bajo juramento en la sala de primera instancia de Torrejón de Ardoz de las que son sus normas, anteriormente «nuestras normas». De golpe y porrazo el hablar a un expulsado era un asunto personal sobre el cual la organización de los testigos de jehová nunca había dictado ninguna norma a sus miembros, a pesar de innumerable información en sus propias publicaciones que lo desmiente. De un plumazo ya no existía una justicia paralela con los denominados «comités judiciales», de los cuales yo formé parte cuando fui anciano.

Atalaya 15 de abril de 2015

De la misma manera que negaron la existencia del ostracismo en la expulsión, negaron lo que habían pasado personas que habían sufrido abusos sexuales dentro de la congregación y que se sentían víctimas aun siendo este un problema de índole global.

En ningún momento durante el juicio hubo un ápice de remordimiento ni un intento de pedir perdón. Sí que hubo ataques personales, y tácticas por parte de sus abogados de dudosa ética, como hacer declarar a hijas contra su padre, o utilizar información personal para desestabilizar, algo que nada tenía que ver con lo juzgado.

Por suerte, todas estas tácticas no funcionaron, y la jueza encargada del caso desestimó su demanda. Avaló nuestro derecho a considerarnos y llamarnos víctimas y a llamar secta a esta organización. No solo eso, sino que citó textualmente lo que la jueza indicó:

«muchos comportamientos relatados por ellos o publicados en los medios de comunicación que se han analizado en esta resolución, ponen de manifiesto que algunas personas no solo fueron víctimas de diferentes daños, sino de verdaderos delitos, como son los abusos sexuales o su encubrimiento».

Y concluyó realizando la siguiente reflexión con respecto a la práctica de la expulsión:

«En esta Sentencia no se cuestiona si existe dogma religioso para ello, pero no puede esta Juzgadora obviar que se recoge como norma y práctica en los textos de la confesión, y no de manera extraordinaria o secundaria, sino principal y recurrentemente. Nuestra Constitución, no sólo incluye en su artículo 10 el derecho a la dignidad de la persona, sus derechos inviolables, el derecho al libre desarrollo de la personalidad, y en el artículo 14 la igualdad de todos y la prohibición de discriminación por razón de religión, orientación sexual entre otros; sino que en el artículo 39 obliga a los poderes públicos a proteger tanto económica, social como jurídicamente a la familia. El poder judicial también es uno de ellos…En España, sociológicamente la familia tiene mucha importancia y por ello, la ruptura con los padres, hijos, hermanos y hasta sobrinos, como manifestaron algunos declarantes, causa un terrible sufrimiento.»

Creo que no puedo describir el sentimiento de engaño y frustración que experimenté cuando descubrí que la organización que dijo ser un pueblo único y escogido, «diferente» a todo al resto de las religiones a las que ellos mismos catalogaban como «la gran ramera» por «prostituirse con el mundo de Satanás», se comportaban de la misma manera que estas. Usaron las mismas mentiras y artimañas para proteger su posición de poder, con una diferencia: al menos la Iglesia católica había pedido perdón públicamente a sus víctimas.

Cualquiera que haya sido niño Testigo de Jehová sabe lo que significa decir «no» a celebrar un cumpleaños, «no» a celebrar la navidad. Desde pequeños se nos inculcaba el «no tener temor al hombre» por identificarnos como Testigos de Jehová y decir no a las celebraciones «mundanas». Niños con 5 años debíamos ser valientes defendiendo nuestra fe. Y después de todo esto, nos encontramos que, a la hora de la verdad, hombres hechos y derechos, siervos de Dios, negaban ante un juez como Pedro negó 3 veces a Cristo, que una norma como el ostracismo a los expulsados existiera dentro de la organización. Si realmente es lo que Dios quiere, y es una medida tan amorosa, ¿Por qué no se plantaron y defendieron sus normas ante simples hombres, como tenía que hacerlo yo con 5 años ante mis compañeros?

Aun habiendo vivido todo esto, soy un ferviente creyente en la libertad individual y de culto. Desde la Asociación Española de Víctimas de los Testigos de Jehová defenderemos el derecho de toda persona a profesar su fe con libertad y sin persuasión coercitiva, incluso la de los propios Testigos de Jehová. Dentro de la organización hay excelentes personas que profesan su fe y cultivan excelentes valores cristianos y deben poder seguir haciéndolo.

Pero a su vez, continuaremos defendiendo el derecho individual de cada uno de los miembros de nuestra asociación, así como el poder defender a toda persona que quiera salir de los Testigos de Jehová sin sufrir sus consecuencias.

Lucharemos para que la declaración que hicieron ante la jueza, de que son «una organización sin control sobre sus miembros y sin consecuencias para los expulsados o desasociados», sea una realidad.