Los peajes de las autopistas del Huerna ( AP -66) y las gallegas (AP-9) son una vaca lechera que muchos quieren ordeñar.
El primer pelotazo, ya es conocido gracias a la UE y a los que lo denunciaron. Lo promovió y disfrutó la SEPI, entre 2000 y 2003. Consistió en la prorroga arbitraria y a destiempo de los peajes, duplicando su duración, a cambio de nada, con el fin de crear mucho valor en las empresas públicas que entonces poseían las concesiones, para luego vender esas empresas y sacar una millonada.
Con ese primer pelotazo, ilegal e inmoral, la SEPI, primero del PP (los cachorros de Rato) y luego del PSOE de Zapatero, obtuvo 1620 millones de euros, por la cara, de la nada, de forma fraudulenta. A nuestra costa y la de nuestros hijos de entonces, que hoy ya son adultos y tendrán que pagar peajes casi hasta que se mueran.
La SEPI orquestó ese pelotazo para obtener dinero fresco con el que financiar a sus empresas públicas deficitarias (HUNOSA, RTVE, el sector naval público, la fundación para la formación en las cuencas mineras, etc). Cuando a principios de siglo nuestros jóvenes de las cuencas disfrutaban de fondos mineros y lujosos viajes «todo pago» para aprender idiomas al extranjero no eran conscientes de que luego tendrían que devolver todo eso en peajes, multiplicado varias veces, para incluir los intereses y las ganancias de intermediarios, especuladores y fondos de inversión que hoy en día son los dueños de las autopistas.
El segundo pelotazo se está gestando estos días y seguramente se concretará en tres o cuatro años. Lo promueve la Alianza Asturiana por las Infraestructuras, de forma ingenua y hay que suponer que involuntaria, para que lo disfruten y se forren los dueños actuales de las autopistas, gigantescos fondos de pensiones extranjeros.
Consiste en la solicitud de bonificación total del peaje a los usuarios de la autopista del Huerna. Si se aprobase esa bonificación y fuera como las ya vigentes (ver BOE 20/07/2022), el tráfico por el Huerna se incrementaría mucho, como el consumo de todo bien que se subvenciona y baja su coste, y las empresas concesionarias ganarían por dos vías muchísimo más de lo previsto.
La primera vía, porque venderán más tickets del peaje que si no estuviera bonificado. Iremos de excursión, o a tomar algo, a León, en vez de a Casa Ezequiel, o a Llanes, y al revés. «Sin peaje aparente», la demanda de la autopista crecerá muy por encima de las previsiones.
La segunda vía por la que se forrarán las concesionarias será por la valoración de la concesión y su futuro rescate. Dentro de tres o cuatro años, cuando el Tribunal de Justicia de la UE sentencie la nulidad de la prorroga y venta de los peajes, el Gobierno español estará obligado a rescatar la concesión indemnizando a las empresas concesionarias y también a los usuarios.
Y en ese momento, las concesiones, con ese tráfico de vehículos tan inflado, valdrán bastante más de lo que podían valer hace unos años. Así, los beneficios de las empresas concesionarias serán, a nuestra costa, cientos de millones de euros más que los inicialmente calculados.
Para que nos entendamos, con las bonificaciones vamos a gastar dinero público para engordar un gochín que no es nuestro, para luego, dentro de pocos años, tener que comprarlo por lo que pese. Mejor sería que el gochín pasara fame.
Por eso las medidas para compensar el fraude del primer pelotazo no deberían ser la bonificación del peaje (provocando el segundo pelotazo) sino la subvención y mejora de las alternativas. El AVE, el ALSA, el restante transporte público, la renovación de vehículos de transportistas, la creación de empleo, la I+D o cualquier otra que no aumente el tráfico por el Huerna sino que lo reduzca.
¿No tenemos sentido común los asturianos? ¿No hay economistas que puedan orientar a la sociedad para que tomemos medidas de forma más racional? Por Dios, cuando uno ve estas cosas dan ganas de darse de baja como asturiano.
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