La respuesta al ataque de Bondi: unidad, decencia y coraje

Ainoa Cabada PROFESORA E INVESTIGADORA EN EL DEPARTAMENTO DE POLÍTICA Y RELACIONES INTERNACIONALES EN LA UNIVERSIDAD DE ADELAIDE (AUSTRALIA)

OPINIÓN

María Pedreda

16 dic 2025 . Actualizado a las 08:28 h.

Si hay algo que tenemos que aprender de Australia es la manera que tienen los ciudadanos del país de afrontar ataques terroristas. El domingo el atentado de Bondi nos dejó claro que la calma y la unidad social deben prevalecer por encima de la división y el odio. Y así se vivió el momento. Desde el frutero Ahmed al Ahmed, que sin dudarlo se abalanzó sobre uno de los atacantes para impedir que continuase disparando, hasta la respuesta del Gobierno que se centró en proporcionar información clara y concisa acerca de los hechos.

La Organización Australiana de Inteligencia de Seguridad elevó el nivel de terrorismo en el país a «probable» en el 2024 y, a pesar del ataque de Bondi, la evaluación no ha cambiado. Y esto es así porque este nivel en si ya refleja que estamos viviendo en un contexto donde la polarización y radicalización es evidente y que los ataques pueden ocurrir. Sin embargo, esto también refleja que el Gobierno está centrando todos sus esfuerzos en priorizar la prevención a través de la vigilancia y la preparación de respuestas proporcionadas.

Australia no es un país en el que violencia incitada por ideologías extremistas sea algo común. A pesar de que ha sufrido ataques violentos en los últimos años, en conversaciones con mis alumnos siempre reflexionan sobre terrorismo como algo que pertenece a otro estado o al pasado. Y siempre reconocen que la mejor respuesta a este tipo de acontecimiento no debe ser el odio, sino la decencia y el coraje. Esto es algo de admirar y está fundamentalmente arraigado a los valores australianos.

Mientras que la violencia busca la división, el odio y la polarización social, la población australiana sigue enseñándonos que estos elementos no tienen cabida en sociedades democráticas. Y que estos comportamientos y tragedias son indicativos de que tenemos que evitar contribuir a la propagación del odio en redes sociales, a no compartir información falsa, y a llamar la atención a aquellos que utilizan lenguaje despectivo y que deshumaniza.

A pesar de que, en los últimos años, hemos visto como partidos políticos se han beneficiado del uso de redes y el abuso de algoritmos para compartir mensajes que incitan al odio, racismo, xenofobia o a la misoginia, y que este tipo de narrativas han pasado a formar parte de lo «aceptable», Australia sigue demostrando que no deberían ser aceptables en sociedades democráticas. Aunque en el 2025 Australia ha exhibido momentos preocupantes con manifestaciones antinmigración y amenazas violentas por grupos extremistas, también es importante reconocer que los ciudadanos de este país han transmitido una respuesta contundente hacia los que incitan al odio. Y esta es exactamente la respuesta contra el terrorismo que necesitamos a nivel global.