Hannah Spencer, la fontanera de Manchester que acaba de ganar a los laboristas: «El 90% de los diputados son universitarios y no saben cambiar un grifo»

Tomás García Morán
TOMÁS GARCÍA MORÁN CARTAS ATLÁNTICAS

OPINIÓN

La fontanera Hannah Spencer acaba de ganar para Los Verdes un escaño en un distrito del sur de Manchester donde siempre habían ganado los laboristas
La fontanera Hannah Spencer acaba de ganar para Los Verdes un escaño en un distrito del sur de Manchester donde siempre habían ganado los laboristas NEIL HALL | EFE

El péndulo de la política ha vuelto a girar. Aún no lo vemos aquí, pero Spencer, la ultra independentista catalana Silvia Orriols, y la nueva iniciativa de Rufián son los primeros movimientos tectónicos de lo que vendrá

07 mar 2026 . Actualizado a las 19:01 h.

La política es pendular. Después de Bush junior, el 11-S, Irak, Afganistán y Lehman Brothers, Barack Obama pudo refundar el capitalismo, se llegó a hablar de un nuevo Bretton Woods. Pero la tentación de ser el primer negro en la Casa Blanca le llevó a enfangarse en la agenda identitaria. Derechos LGTBI, lenguaje inclusivo, minorías étnicas: todas causas honorables que desde la atalaya de una España moderna y libérrima damos ingenuamente por ganados. La izquierda se ha refugiado en una burbuja gigante de corrección política y positive thinking en la que no cabe la gente que se las ve y se las desea para llegar a final de mes. Le pasó a Bill Clinton en 1993 con los gays en el ejército. Era un tema legítimo, una promesa de campaña. Pero la batalla con el Pentágono devoró los primeros años de su mandato, dejó a todos insatisfechos y le costó un capital que nunca recuperó. Tras Obama, el péndulo giró hacia la ultraderecha, transversal a ideologías clásicas, y ahora tenemos a Trump, a Putin, a Farage en el Reino Unido, un borrachín faltón que convenció a medio país de que, si salían de la UE, cada semana tendrían dinero para construir un hospital.

Pues bien, el péndulo vuelve a girar. Los sismógrafos empiezan a detectar movimientos tectónicos que conviene monitorizar. La semana pasada, en un bastión laborista del sur de Mánchester, una fontanera llamada Hannah Spencer ganó una elección parcial al Parlamento por los Verdes. Una fontanera en el sentido literal de la palabra. La primera sorprendida ha sido ella. Spencer basó su campaña en el coste de la vida. Nada de inmigración, guerras, trans,... «El 90% de los diputados son universitarios y no saben cambiar un grifo». La gente ya no puede irse una semana a Salou como hacían sus padres. El sistema ha dejado de funcionar para los trabajadores.

El argumentario laborista lleva dos años machacando una idea: «Solo Labour puede ganar a Reform (la ultraderecha de Farage)». Spencer le acaba de dar la vuelta. Quien vota laborista le regala el escaño a Reform. Los Verdes están liderados desde septiembre por Zack Polanski —una suerte de Mamdani británico, gay, judío y que ha tenido el ojo de aparcar la agenda identitaria. El partido que parecía una oenegé con escaños es ahora una máquina electoral. El péndulo gira, el tema es el bolsillo.

La victoria de Spencer ha sido una bomba. Owen Jones y Adam Ramsay, los Góngora y Quevedo de la actual progresía británica, ambos columnistas de The Guardian, no suelen estar de acuerdo en nada. Pero esta semana se han declarado enamorados de la fontanera de Mánchester.

En las antípodas ideológicas de Spencer, Silvia Orriols. Alcaldesa de Ripoll, en el Pirineo catalán. Madre de cinco hijos, administrativa en una pyme. Ganó la alcaldía en el 2023 y llegó al Parlament en el 2024. Salvador Illa le dijo una vez que debería viajar más. Ella respondió: «No he viajado, es cierto. Usted está muy acostumbrado porque pagan los catalanes». Su mensaje es opuesto al de Spencer: la identidad catalana está amenazada por la inmigración africana. Pero ambas comparten el mismo código neopopulista: una carta de presentación creíble y un lenguaje que no insulta a la inteligencia del personal. Una dice: «Tengo cinco hijos y gano mil euros». La otra: «Sé cambiar un grifo». Frente a ellas, el político profesional suena a prospecto farmacéutico.

No le gustará a Rufián verse metido en el mismo saco, pero lo que propone se parece mucho: «Yo he descargado camiones». En el acto fundacional de su nueva iniciativa, su coequipier Emilio Delgado (Más Madrid) se atrevió con el gran anatema: «Quien diga que no hay problemas de seguridad en el extrarradio de las ciudades es porque miente o porque nunca ha pisado un barrio así». El botafumeiro está de bajada. Aún tardaremos en verlo. Spencer, Delgado y Orriols son los primeros temblores. 

Un libro: «El juego del dinero. Un intruso en la cima del mundo» (Península 2024).

Autor: Gary Stevenson. Nacido en un barrio pobre de Londres, llegó a ser el «trader» más rentable de Citibank. Tiene un canal en Youtube con 1,5 millones de suscriptores en el que explica fundamentos de economía para gente normal.