¿Qué desayuna un español?

Ana Belén García RESPONSABLE DE POLÍTICAS PÚBLICAS Y PROTECCIÓN SOCIAL DE CCOO ASTURIES

OPINIÓN

Salvamento Marítimo ha rescata en la madrugada del domingo a 236 migrantes en Gran Canaria.
Salvamento Marítimo ha rescata en la madrugada del domingo a 236 migrantes en Gran Canaria. Quique Curbelo | EFE

20 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

a) Las temperaturas suaves con abundantes lluvias son propias del clima… ¿Continental, Oceánico o Subtropical?  

b) ¿Qué libro de éxito ha escrito Irene vallejo?  

c) Quién escribió “Nada”, una novela sobre la posguerra española ¿Carmen Laforet, Ana María Matute o María Dueñas?  

d) El Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) forma parte de los impuestos… ¿indirectos, sobre la renta o sobre sociedades?  

e) ¿Qué desayuna un español?  

Si conoce la respuesta a estas preguntas quiere decir que está preparada para obtener la  nacionalidad española. Todas ellas pertenecen a la prueba CCSE (Conocimientos Constitucionales  y Socioculturales de España) que deben realizar aquellas personas que quieran obtener la ciudadanía. Es una de las últimas pruebas, el último examen antes de ser considerada ciudadana española. Antes hubo muchas más; años ahorrando para viajar a Europa, una travesía suicida por el desierto, por el mar, negociar con las mafias, luego la explotación en el país de acogida, el miedo, el racismo… Y todo para quedarse unos años en este pequeño y envejecido rincón de Europa. Todo para tener que escuchar a un señor arzobispo decirles que sólo caben algunos.  

Menos mal que por ese camino también hay algún que otro salvavidas. Personas a las que agarrarse y no hundirse en la desesperación, el cansancio o literalmente en el fondo del océano. Una de esas tablas de salvación se llama Berta Suárez. Es la técnica del CITE, el Centro de Información a Personas Trabajadoras Extranjeras que tiene CCOO de Asturies. Berta reúne todas esas virtudes que necesitan los inmigrantes cuando llegan a nuestra comunidad autónoma; es atenta, empática, pedagógica y conoce los entresijos burocráticos que cada día lastran la integración total de los recién llegados. Desde que el gobierno central anunció la regularización extraordinaria, su teléfono no para de sonar. Cada día se plantan frente a su despacho decenas de personas buscando respuestas, tratando de ordenar su situación, de ordenar una vida que de hecho llevan haciendo durante años entre nosotros. Una vida que nadie les ha reconocido, con más deberes que derechos y bajo el temor rutinario de sentirse asturianos incompletos, mutilados, imperfectos.  

La periodista Taina Tervonen cuenta en el cómic ¿A quién benefician las migraciones? que en un barco pesquero de los que salen de las costas de Libia las mafias pueden llegar a hacinar cerca de 800 personas cuando la embarcación está diseñada para un máximo de 30 tripulantes. Las plazas de cubierta cuestan 800 dólares. Las de la bodega, donde primero se ahogan en caso de naufragio, son algo más baratas.  

Con 800 dólares (unos 740 euros) podríamos pasar 4 días en Milán, Berlín o Lisboa. Eso quiere decir que, a diferencia de lo que solemos pensar, los inmigrantes que llegan hasta nuestros pueblos y ciudades no son los más pobres ni los más desfavorecidos. Y que, a diferencia también de los relatos xenófobos y ultraderechistas, el cauce más habitual de la llegada a España de personas inmigrantes no es el «cayuco», no es el caos que nos quieren hacer creer. Por suerte para estas personas, porque cuando llegan por esta vía las perjudicadas son ellas, que arriesgan sus vidas y su integridad en busca de un proyecto y mejor calidad de vida.  La mayoría han tenido que ahorrar mucho dinero, invertir mucho tiempo, talento y esfuerzo antes de emprender el viaje que les ha traído hasta aquí.  

Cuando cese la lluvia y vuelva a salir el sol en Asturias, si vamos a cualquier terraza o restaurante a disfrutar de nuestro tiempo libre, habrá un gran número de personas sin papeles trabajando en la cocina y sirviendo mesas. Porque para ellas la tempestad sigue hasta que la regularización les permita ver los primeros rayos de luz. Y si podemos comer tomates durante todo el año es porque hay personas que los cogen en España, sin permiso de trabajo ni derecho a la protección social en muchos casos. Taina Tervonen señala que todos los mercados de trabajo de la Unión Europea (UE) cuentan con mano de obra de personas sin papeles; migrantes que, aún residiendo en estos territorios, no cuentan con permiso de trabajo, y por lo tanto no tienen derecho a la seguridad social. Una persona que no tiene permiso de residencia ni de trabajo, no tiene derecho a las ayudas del Estado, otra de las falacias de los discursos ultraderechistas, que tratan de deshumanizar a las personas inmigrantes con sus discursos de odio.

Ese odio es la grieta, el gran butrón por donde se está colando la ultraderecha: hacernos pensar a los pobres que nuestra pobreza es culpa de otros pobres. Mientras identificamos de manera horizontal a las personas migrantes como quien nos disputa la vivienda, la sanidad o el empleo, nos distraemos de la verdadera disputa de vertical de clases y no identificamos otras amenazas como el capital o las grandes empresas. Hay cuestiones que siempre han estado en nuestra sociedad antes que la migración. La precariedad del mercado de trabajo, la pobreza, el problema de la vivienda… La clave para mejorar nuestra sociedad es la igualdad

La magnitud adquirida por el fenómeno migratorio en el contexto de la globalización está transformando nuestras sociedades. Y Asturias no es una excepción, aunque es una de las regiones que menos personas migrantes estaba recibiendo, la tendencia está cambiando y ya se nota el crecimiento demográfico y económico que aportan. Porque el debate no es «migración sí o no», el debate es «migración sí, pero cómo». Hay que facilitarles una vida digna y con derechos, van a contribuir a sostener economías como la asturiana que estaban destinadas a una decadencia agónica. 

Para terminar, vuelvo al inicio de mis palabras: no sé qué desayuna un español ni sabría qué contestar a la mitad de las preguntas del examen de nacionalidad. No merezco ser ciudadana española.