La guerra de Irán va a hundir a Trump

Ernesto Sánchez Pombo
Ernesto S. Pombo EL REINO DE LA LLUVIA

OPINIÓN

Donald Trump no ha vuelto a aparecer en público desde el martes pasado.
Donald Trump no ha vuelto a aparecer en público desde el martes pasado. ZUMA vía Europa Press | EUROPAPRESS

11 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Su amenaza de acabar en cuatro horas con «toda una civilización» mantuvo al planeta en vilo, sin saber hasta dónde llegaría su delirio. Y no se percató de que son esa civilización y la guerra ilegal que inició sin motivo las que están acabando con él. Porque en estas ocho semanas de conflicto, Donald Trump ha dejado al descubierto su auténtica personalidad, y todas sus carencias de liderazgo. Con exabruptos y amenazas, con desafíos y provocaciones.

Ni la muchachada de MAGA (make América great again), ni el facherío o el PP españoles muestran ya su apoyo al amigo del pederasta Epstein. Tampoco una parte de congresistas republicanos. La confianza en el gran líder del mundo mundial, el que dijo solucionar los problemas milenarios de Oriente Medio en un par de semanas, ha caído a mínimos históricos. Según una encuesta de Reuters/Ipsos la aprobación de Trump se desplomó hasta el 36 %. Y solo el 35 % aprueba los ataques contra Irán.

Poco a poco, los norteamericanos se van dando cuenta de a quién llevaron a la Casa Blanca. A un personaje desquiciado que viaja de amenaza en amenaza. Pero que puede que esté llegando a su fin. El mensaje en su red social de «¡Abrid el puto estrecho, malditos locos!» puede haber sido la gota que colmó el vaso. Según parece, ha sentado fatal en amplios sectores de la sociedad norteamericana, tan sumisa con sus dirigentes políticos.

Ya se le llama abiertamente loco desquiciado y peligroso, y el popular Bernie Sanders lo calificó de «mentalmente inestable». Otros pidieron la intervención del Congreso para poner fin al conflicto. La ex legisladora republicana Marjorie Taylor Greene habló de intervenir ante la enajenación del presidente y exigió que sus asociados «pidan perdón a Dios».

A medida que pasan los días y no se atisban soluciones, cuando todo se reduce a gritos y amenazas, la alocada personalidad del presunto pedófilo es más cuestionada. Pero él continúa con su política de bravucón. Su amenaza de abandonar la OTAN, arremetiendo contra sus integrantes porque no le siguieron en el delirio bélico, es solo eso. Una rabieta que no puede ir a más, porque una ley ratificada por el propio Marco Rubio veta el abandono por parte de Estados Unidos sin mayoría cualificada del legislativo.

Tampoco le está ayudando que se descubriese que se dejó arrastrar por Netanyahu en el conflicto de Oriente Medio, en el que su vena camorrista le lleva a reconocer públicamente a cometer crímenes de guerra.

El ataque a Irán marcará un antes y un después en la vida pública del soberbio norteamericano. Lo de peligroso y de personalidad inestable se está generalizando, dentro y fuera de Estados Unidos. Un estudio científico sobre personalidades asegura que sufre un trastorno narcisista; o lo que es lo mismo, que no está capacitado para dirigir un país. Y que debería de dejarlo. Irse a las montañas de Colorado a cuidar ovejas. Pero lo mismo ni para eso sirve, porque huirían de él despavoridas.