Mi hija Ana nació en Oviedo el pasado 6 de junio. La fecha prevista de parto era a finales de mayo, pero, como suele pasar con estas cosas, nació cuando tuvo que nacer. Ese pequeño retraso, que evidentemente nadie puede controlar, ha acabado teniendo una consecuencia bastante difícil de entender: en las listas definitivas queda sin baremar para acceder a una plaza pública por haber nacido después del 1 de junio.
En las listas provisionales nuestra familia aparecía con 18,5 puntos. Es decir, teníamos una puntuación reconocida según los criterios establecidos. Pero al nacer Ana después de esa fecha de corte, esos puntos desaparecen en la práctica y queda sin baremar. En un sistema tan saturado, eso supone quedarse casi sin ninguna opción real de obtener plaza.
Quiero dejar claro que no escribo esto para reclamar una plaza concreta para nosotros. Nosotros, con más o menos esfuerzo, podremos buscar una escuela infantil privada. El problema de fondo es otro: hay familias que no pueden permitirse esa alternativa y que pueden quedarse prácticamente fuera de la red pública solo porque su hijo o hija nació unos días después de una fecha administrativa.
Ahí es donde creo que la situación es injusta. Una familia que pudiera alcanzar una puntuación alta por renta, empadronamiento, trabajo u otros criterios puede quedarse sin opciones reales, mientras otra con menos necesidad puede acceder antes simplemente porque el bebé nació antes del 1 de junio. Entonces, sinceramente, cuesta entender para qué sirve la baremación si al final una fecha de nacimiento pesa más que todo lo demás.
Además, incluso en la propia atención a las familias, las trabajadoras que recogen y tramitan las solicitudes reconocen de forma natural que estas bases pueden generar situaciones injustas como esta. No lo digo como reproche hacia ellas, todo lo contrario: el trato recibido ha sido muy bueno. Precisamente por eso llama más la atención que quienes están en contacto directo con las familias también vean el problema.
Hemos presentado quejas por lo injusto de este criterio, y para pedir que se revise o que, al menos, se busque alguna solución para estos casos. Podría ser adaptar la baremación a la fecha real de incorporación, reservar algunas plazas para niños nacidos posteriormente o cualquier otra fórmula que permita que estas familias tengan alguna opción real de entrar.
Creo que una red pública, gratuita y pensada para ayudar a conciliar no debería dejar prácticamente fuera a bebés que cumplen las condiciones al inicio del curso solo por haber nacido después de una fecha concreta.
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