Es el rostro de la deshumanización y la brutalidad. José María Figaredo no es un cualquiera, sino diputado, portavoz nacional de economía, energía y desregularización de Vox, y hombre de la máxima confianza de Abascal. «Hay que cazarlos, pescarlos, uno a uno, pam, pam, pam». Esto es lo que ha dicho, no una sino varias veces, sobre lo que hay que hacer con los migrantes que entraron en Ceuta, entre ellos muchos niños. Y no, no es una forma de hablar; basta ver su cara crispada, su agresividad verbal, su rabia incontenible, para saber a qué se refiere cuando dice cazar. Como si fueran animales. Tampoco es fruto de un calentón, sino la expresión pura y dura de la posición política de su partido respecto a los migrantes. Nótese que Figaredo no habla de controlar ni regular ni de devolver a los migrantes a Marruecos utilizando las vías legales previstas para ello. Las palabras no son banales y cazar tiene connotaciones violentas. Según la primera acepción de la RAE, es ‘buscar o perseguir aves, fieras y otras muchas clases de animales para cobrarlos o matarlos’. Ya sabemos lo que Trump, por ejemplo, entiende por cazar inmigrantes. Lo hemos visto con el ICE, que ha causado una decena de muertes. No hay que olvidar que para Vox los mal llamados menas, en realidad menores abandonados en un país extranjero, son el enemigo público número uno. Lo preocupante es que quien se pasea por las televisiones diciendo estas y otras barbaridades es uno de los líderes del tercer partido más votado de este país, que gobierna en coalición con el PP en varias comunidades autónomas y con el que Feijoo está dispuesto a hacerlo en España.
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