Aida San Juan, responsable de proyectos de Oviedo 2031: «La Amabilidá es un concepto difícil de superar, porque influye en muchos aspectos y es muy necesario»

María Sánchez Condado
María S. Condado REDACCIÓN

OVIEDO 2031

Aida San Juan, responsable de proyectos de Oviedo 2031
Aida San Juan, responsable de proyectos de Oviedo 2031

San Juan dirige el proyecto Pequeñas acciones por la Amabilidá, cuyo objetivo principal es llevar la cultura a las aulas y hacer que los alumnos participen desde la creación, siendo ellos mismos los artistas

26 oct 2026 . Actualizado a las 09:40 h.

Aida San Juan, responsable de desarrollo de proyectos y mediadora cultural de la candidatura de Oviedo a Capital Europea de la Cultura 2031, cuenta con más de diez años de experiencia en el ámbito cultural, tanto en España como en el extranjero. Desde su incorporación al equipo de la candidatura, trabaja en iniciativas que buscan implicar a la ciudadanía y al tejido cultural asturiano en este proceso. Entre ellas destaca «Pequeñas acciones por la Amabilidá», un proyecto que acerca la cultura a los centros educativos y fomenta la participación a través de propuestas artísticas y valores como la convivencia, la diversidad y la Ambilidá.

—¿Cuál es el objetivo principal del proyecto «Pequeñas acciones por la Amabilidá»?

—El objetivo principal de Pequeñas acciones por la Amabilidá es llevar a los artistas y las artistas de Asturias a los centros educativos, no para hacer talleres o manualidades, sino para que el alumnado pueda tener un contacto directo con ellos y descubrir los distintos lenguajes y disciplinas artísticas. Para ello, contamos con distintas propuestas creativas. Por ejemplo, tenemos artistas gráficos y plásticos, pero también propuestas basadas en la creación de películas en stop motion, obras de teatro, etc. En definitiva, el objetivo final es que se desarrolle una interacción entre el alumnado y los artistas.

—¿Qué papel desempeña la Amabilidá dentro de la candidatura de Oviedo 2031?

—Todo lo que hacemos en la capitalidad tiene en cuenta este concepto. Lo consideramos una herramienta útil y necesaria para alcanzar los valores europeos, como la inclusión, la sostenibilidad o la igualdad. Al final, si tú eres una persona amable con los demás, eres una persona inclusiva y que aboga por la igualdad; si eres una persona amable con la naturaleza, eres una persona que valora la sostenibilidad. Todos estos valores se pueden articular a través del concepto de la Amabilidá. A través de estas acciones y actividades culturales desarrolladas en los centros educativos, podemos crear una sociedad en la que reine el respeto y en la que consigamos que la gente se sienta partícipe, con el mismo nivel de implicación en la sociedad y en el entorno cultural.

—¿Cómo fue la acogida por parte de los artistas a la convocatoria de «Pequeñas acciones por la Amabilidá»?

—Hicimos una convocatoria abierta para que todos los artistas pudieran presentar sus propuestas. No sabíamos qué tipo de acogida iba a tener, porque lo que pedíamos era algo muy específico. Es cierto que buscábamos proyectos que se pudieran llevar a los centros educativos y que sirvieran como mediación entre el alumnado y los artistas. Queríamos, además, que fueran propuestas que recogieran el concepto de Amabilidá. Finalmente, recibimos 96 propuestas. Fue alucinante. Por un lado, por ver qué tipo de proyectos nos habían llegado y, por otro, porque todas eran propuestas muy chulas, con significado y mucha profundidad. Llegaron proyectos muy interesantes y muy necesarios. Además, el objetivo de todas estas propuestas es, al final, conseguir que, a través del arte, el alumnado y los propios artistas trabajen por conseguir un mundo mejor. Es muy emocionante, la verdad. 

—¿Qué criterios se han tenido en cuenta para seleccionar a los centros educativos participantes?

—Íbamos a seleccionar doce propuestas y, finalmente, se quedaron diecisiete. Fueron varios los criterios que tuvimos en cuenta, porque era una decisión muy difícil. Uno de ellos era la claridad: queríamos que las propuestas fueran sencillas de explicar para facilitar, en la medida de lo posible, su aplicación dentro de distintos centros educativos. Buscábamos, además, variedad dentro de las distintas artes y que hubiera un equilibrio teniendo en cuenta los diferentes lenguajes artísticos. Llegaron muchos proyectos centrados en las artes plásticas y el teatro, pero queríamos que cada tipo de arte estuviera representado. Por ello, se han tenido en cuenta algunas propuestas centradas en el audiovisual e incluso en la arquitectura. Además, intentamos que hubiera tanto artistas consagrados, como Toño Velasco, como artistas más emergentes y jóvenes, como Alicia Moncholí.

—¿Cómo ha sido la acogida de esta iniciativa por parte del alumnado y cómo se ha implicado en su desarrollo? 

—Tanto los profesores como los alumnos están encantados y, poco a poco, vamos programando las sesiones junto con los artistas para llevarlas a cabo. El pasado jueves tuvo lugar la primera sesión en el Colegio Público de Ventanielles, de la mano de la artista Marta Rodríguez Pintos, que impartió un taller de stop motion titulado Doce frames por segundo. Todos los niños y niñas se mostraron súper interesados y la actividad tuvo muy buena acogida. 

—Las actividades se desarrollarán inicialmente entre octubre y diciembre. ¿Existe la posibilidad de que el proyecto continúe más allá de ese periodo o se amplíe a otros centros y colectivos?  

—Todo lo que hacemos en la capitalidad tiene una clara intención de continuidad. Es lo que en la candidatura llamamos legado, y pretendemos que perdure independientemente de si ganamos o no. Lo que estamos haciendo lo hacemos con la intención de que se pueda seguir replicando y de que este tipo de iniciativas continúen.

—Desde su punto de vista, ¿cuáles son los principales puntos fuertes de la candidatura de Oviedo para convertirse en Capital Europea de la Cultura en 2031? 

Por un lado, tenemos un equipo muy profesional que lleva trabajando más de un año y que cuenta con unas bases bastante claras. Por otro lado, creo que uno de nuestros puntos fuertes es, precisamente, la Amabilidá. Es un concepto difícil de superar, porque influye en muchos aspectos y es muy necesario cada día.

—Por último, ¿cómo contribuye el proyecto «Pequeñas acciones por la Amabilidá » a reforzar los valores y objetivos de esta candidatura?

—Los niños y las niñas, los adolescentes, no son solo el futuro, también son el presente. Obviamente, los derechos culturales incluyen que haya accesibilidad a la cultura para este tipo de perfiles. Y nosotros queremos ir más allá: queremos llevar la cultura a las aulas, a un lugar donde habitualmente no se encuentra. Además, no solamente lo hacemos de forma pasiva, sino que hacemos que los alumnos participen desde la creación, siendo ellos mismos los artistas. En definitiva, lo que hacemos es acercarles todos estos valores y el concepto de la Amabilidá, que reúne, en cierto modo, los valores europeos. Por eso, creo que, si hay una propuesta o una acción que ejemplifica muy bien todo lo que estamos intentando transmitir con la candidatura, es precisamente este proyecto.