Casa Conrado y La Goleta bajan la persiana tras cuatro décadas siendo dos de los mayores referentes gastronómicos de la región
19 mar 2017 . Actualizado a las 19:10 h.Un histórico más que no ha podido superar la crisis. Casa Conrado ha echado este sábado el cierre tras más de 40 años de duro trabajo. El último servicio debía realizarse esta misma mañana con la comida del día del padre, pero finalmente todas las reservas se han cancelado por decisión del local. Atrás quedan numerosas historias y reconocimientos en uno de los restaurantes más famosos de la capital asturiana. Aquí comieron políticos, aristócratas, celebridades, e incluso estrellas de la talla de Woody Allen. En esa nómina aparecen desde el actual rey Felipe VI al poeta ovetense Ángel González, Luis del Olmo, o Emilio Alarcos.
La historia de Casa Conrado se remonta a 1975, cuando Conrado Antón y Jesusa Pertierra decidieron abrir este restaurante en Oviedo. Ya habían regentado otros locales y habían trabajado en Madrid y Valladolid. Con este nuevo establecimiento, el matrimonio llegó a la cima gastronómica de la región. Poco después se haría cargo del negocio su hijo Marcelo Conrado Antón, quien se convertiría en el gran anfitrión de una de las casas de comidas de mayor renombre en Asturias. La familia Antón también contaba con otro restaurante, La Goleta, que abrió sus puertas en la calle Cervantes en 1980 y que el pasado jueves cerraba sus puertas.
En ambos establecimientos se servía algo más que comida. Estos locales albergaron en toda su historia tertulias, fallos de concursos o eventos culturales. Sin duda, Casa Conrado y La Goleta se convirtieron en dos señas de identidad de la ciudad. Allí comieron autoridades de todo tipo e incluso personajes del cine y la televisión, quizás muchos de ellos atraídos por uno de sus platos estrella: el pote asturiano al estilo de Tineo. Entre sus recetas más demandadas también estaba el arroz con almejas y merluza, el pixin alangostado, el lechazo o el rabo de buey estofado. Aún con el paso de los años, este restaurante se mantuvo fiel a la cocina más tradicional, la cual se convirtió en la clave de su éxito.
A pesar de llevar más de tres décadas en la cima gastronómica asturiana y de haberse convertido en un referente culinario, Casa Conrado también sufrió en primera persona los efectos de la crisis. A eso tuvo que sumarse accidente cerebrovascular que retiró a Marcelo en 2011 y que hizo a sus hijos, Javier y Laura, coger las riendas de este negocio. Hoy, seis años más tarde, el no haber podido superar la crisis y el entrar en concurso de acreedores ha obligado a los nietos de sus fundadores a poner punto y final a dos históricos de Oviedo.