«Los jabalíes me han llegado a seguir hasta casa»

Claudia Granda REDACCIÓN

OVIEDO

Destrozos provocados por los jabalíes
Destrozos provocados por los jabalíes

Los vecinos del barrio ovetense de Olivares reclaman soluciones ante los desperfectos producidos por los animales que campan a sus anchas por las calles

04 abr 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Se está convirtiendo en costumbre para los ovetenses encontrarse en medio de las calles con algún que otro jabalí. Desde hace unos años estos animales se han ido acercando a la urbe en busca de comida, ya fuese de noche como acostumbran a hacer, o de día como hacen lo más osados. La presencia de jabalíes en la ciudad no pasa para nada desapercibida, más teniendo en cuenta que, a parte de buscar comida para alimentarse, crean desperfectos en parcelas privadas. Así ocurre en el barrio ovetense de Olivares, donde los vecinos reciben desde hace tres años la visita de estos animales.

«Nos tienen abrasadas las fincas», cuenta Teresa Muñiz, vecina de Olivares y afectada por la situación. Asegura que ha llamado incontables veces a la Consejería de Desarrollo Rural sin obtener ningún tipo de solución. «Cuando les llamo se acercan a la zona pero no hacen absolutamente nada». Muñiz cuenta que desde la administración le han llegado a decir que el problema está en haber edificado en zonas donde habitan estos animales. «Hay casas aquí que llevan toda la vida, no pueden decirnos que la culpa es nuestra porque no es así», zanja Muñiz. El descontento vecinal en el barrio es generalizado pero, tal y como cuenta la vecina desde la asociación de vecinos no hacen nada para intentar remediarlo. «Lo único que quiero es no volver a encontrarme un jabalí en mi finca nunca más. No quiero que la consejería me abone ningún importe por los daños que me generan los jabalíes. Quiero que se solucione el tema cuanto antes», exclama Muñiz.

Los daños en las fincas son considerables. Algunos de los vecinos han tenido que allanar los terrenos con tractores después de que varios de estos animales los detrozasen por completo. Pero eso no es todo. La preocupación e intranquilidad les está llevando a cerrarlas con pastores eléctricos para poder disuadirlos. «Uno de los vecinos ha llegado a sacar su ganado de la finca», cuenta Muñiz. Los jabalíes cada vez se acercan más a territorios urbanizados y pierden el temor a las personas. «Me han llegado a seguir hasta casa», cuenta Muñiz.