Olloniego espera el nuevo recinto ferial para el 2019

Las instalaciones acogerán el certamen ganadero, además de otras ferias y exposiciones, y tendrá conciertos y actividades de forma permanente

La parcela que acogerá el nuevo recinto ferial de Olloniego, que se prevé esté listo para 2019
La parcela que acogerá el nuevo recinto ferial de Olloniego, que se prevé esté listo para 2019

Redacción

Tal vez en el futuro se hable indistintamente de la feria de Olloniego y de la feria ganadera de la Ascensión porque sean lo mismo. Aunque la decisión del Ayuntamiento de Oviedo de recuperar el certamen después de su prolongado exilio en Llanera y volver a organizarlo dentro del concejo dio lugar a diversas controversias, el polvo de esas discusiones ha empezado a asentarse a medida que el nuevo emplazamiento se consolida. El polígono industrial de Olloniego-Tudela acoge este año la cita por tercera vez con un ambiente de normalidad y a la expectativa del compromiso a largo plazo que supondrá el nuevo recinto multiusos prometido por el concejal de Cultura y Fiestas Populares, Roberto Sánchez Ramos. Su apertura significará la existencia de un espacio cubierto de forma permanente, capaz de acoger las exposiciones ganaderas, pero también otro tipo de ferias, además de conciertos o festivales de música, y empieza a estar cerca en el tiempo. En el mejor de los casos, si el calendario de la financiación y la redacción del proyecto encajan bien, podría incluso estar a punto para la Ascensión del 2019.

El Ayuntamiento ya ha reservado para sí mismo, con la intención de tener un espacio para ese equipamiento público, una parcela de 38.000 metros cuadrados que no saldrá a la venta en los próximos meses, cuando Patrimonio intente comercializar de nuevo el resto del suelo industrial de la ampliación del polígono, que lleva una década paralizada por la falta de interés de los potenciales compradores. Sánchez Ramos llama a aprovechar la disponibilidad de los terrenos y de dinero para financiar el edificio, cuyo coste estiman los técnicos municipales en una cantidad situada alrededor de los 1,1 o 1,2 millones de euros, para corregir una carencia que lleva desde siempre sin remedio. Ni la ciudad ni el concejo han dispuesto nunca de un recinto ferial. «En más de mil años de historia no hemos enmendado esa falta. Hemos sido más dados a la vagancia intelectual. Preferimos el Calatrava, que es un ejemplo de instalación que no soluciona anda y no se debe hacer», aduce.

Una carencia pendiente

Y es cierto que la Ascensión, en los últimos 20 años, ha andado dispersa por la ciudad. La feria se remonta al siglo XVI y se vio revitalizada en el XIX, cuando a la exhibición del ganado de las granjas de los alrededores se añadieron la feria de artesanía y las primeras barracas que exhibían la maquinaria agrícola fabricada en los talleres de la revolución industrial. En su encarnación más moderna, los animales fueron a Llanera mientras distintos espacios abiertos el centro acogían a los artesanos. Para Sánchez Ramos, el problema no se plantea solo una vez al año, sino que es permanente. «No tenemos recinto ferial porque el Ayuntamiento nunca se ha preocupado de crear esa infraestructura a pesar de la importancia económica del sector comercial en la ciudad», apunta.

El nuevo recinto de Olloniego vendría a solucionar ese problema. El concejal estima la duración de las obras para construirlo en menos de un año, nueve o diez meses una vez que se complete la elaboración del proyecto y se despeje su financiación. «La habrá este año», asegura. Si los trámites se completan con rapidez, la próxima primavera podría estar a punto.

La elección de los terrenos situados a medio camino entre Olloniego y Tudela Agüeria como emplazamiento para el recinto tiene que ver con la tradición ganadera de esa zona situada a orillas del río Nalón, la necesidad de activarla económicamente, la disposición de terrenos industriales ya urbanizados y de titularidad pública y la existencia de una red de comunicaciones que garantiza la facilidad de acceso a cualquier acto organizado en las instalaciones tanto a los vecinos de la ciudad como a los residentes en los otros grandes concejos del área central de Asturias interesados en las propuestas.

Capacidad de arrastre

La carretera AS-116, que llega al polígono, une la autovías minera y A-66 y dejará el nuevo espacio a diez minutos en coche de Oviedo, Langreo y Mieres. Lugones o Pola de Siero estarán solo ligeramente más distanciados y Gijón quedará a unos 20 minutos. Además, las estaciones de tren de Santa Eulalia de Manzaneda y Tudela Veguín, en la línea de cercanías de Renfe que comunica Oviedo con el valle del Nalón, ayudan a garantizar el transporte público a la zona. La facilidad con la que se llega a Olloniego ya se apreció en la gran cantidad de visitantes de las cuencas mineras, zonas en las que también hay tradición ganadera, que se vieron los dos últimos años en La Ascensión.

Los planes de Cultura para el nuevo equipamiento pasan por garantizarle la actividad durante todo el año. Sánchez Ramos asegura que dispondrá de instalaciones apropiadas para ser escenario de todo tipo de ferias y exhibiciones, desde las que congregan a los aficionados a los coches y las motos a otro tipo de citas sectoriales. El Ayuntamiento también trabajará en dotarle de una programación musical que le permitan una vida ligada a la organización de conciertos y actividades musicales. «Es ideal para eso. Además, permite llevar esas actividades a la zona rural, donde siempre se tienen menos oportunidades de presenciar citas culturales», añade.

El concejal asegura que, en el conjunto del concejo, solo vislumbra otro espacio con potencial y tamaño suficiente para convertirse en un recinto ferial y en un polo de actividades culturales: la antigua Fábrica de Armas en La Vega. Su aprovechamiento, sin embargo, se presenta mucho más complicados que el de Olloniego. Las negociaciones entre el Ministerio de Defensa, titular de los terrenos, y el Ayuntamiento para lograr su cesión aún están en sus fases iniciales y, pro el momento, es difícil predecir cuándo concluirán y en qué condiciones.

Además, una vez recuperada La Vega, habrá que definir un proyecto y un modelo de gestión, que, dadas las enormes expectativas que genera en la ciudad la recuperación de unos terrenos tan grandes y tan bien situados, vecinos del futuro bulevar de Santullano, no serán fáciles de pactar para contentar a todos los sectores sociales interesados. Olloniego, mientras tanto, se presenta como una opción factible y no demasiado cara de remediar una carencia en los equipamientos de la ciudad y de reactivar una zona rural que, si logra también la entrada en servicio del suelo industrial pendiente de venta, pasará por una gran transformación en los próximos años.

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