El declive del botellón en Oviedo

La mayoría de los jóvenes han reducido esta práctica a ocasiones especiales como Carnaval o San Mateo


Oviedo

La práctica del botellón en Oviedo se reduce a la mínima expresión. Tras el aumento de la vigilancia a lo largo del callejero ovetense durante el pasado año, son menos los jóvenes que, llegado el fin de semana, pasan por el supermercado para comprar el alcohol que más tarde se tomarán en la vía pública. Trascorrales, plaza del Paraguas o del Sol son algunas de las zonas que actualmente aún amanecen plagadas de latas, botellas y bolsas de plástico durante los fines de semana.

Han sido muchos los intentos por parte de las entidades públicas de contener estas prácticas con la intención, incluso, de hacerlas desaparecer. Sin embargo, esta arraigada costumbre entre los jóvenes aun se resiste. Aunque las formas han cambiado. A día de hoy, el consumo de alcohol en la calle se desinfla en favor de un botellón más privado, restringido a los domicilios de los participantes. Y es que la juventud ovetense tiene muy claras las restricciones.

A pesar de la reducción de esta práctica, el consumo callejero en Oviedo se concentra en noches muy concretas y de manera masiva. Hay fechas ya señaladas en el calendario en las que los jóvenes coinciden en asegurar que las autoridades levantan un poco más la mano, como Carnaval, San Mateo o el Martes de Campo. Las fiestes de prau son también una buena ocasión para acudir a las romerías cargados con bolsas de plástico llenas de bebida. El verano es la época en la que esta práctica aumenta notablemente. La razón: mas citas nocturnas a lo largo de la semana pero un mismo presupuesto. La inmensa mayoría de los jóvenes no pueden permitirse los altos precios del alcohol de estas fiestas. «Por lo que te gastas en una copa en la barra te puedes comprar una botella entera en el supermercado», afirman en su mayoría.

El botellón, principal causa de vandalismo

El consumo de alcohol en la calle cada fin de semana es mínimo, pero existente. Por eso continúa poniendo en alerta a los hosteleros, que culpan al botellón de la gran cantidad de trifulcas que se generan durante la noche ovetense. Los controles policiales se han intensificado durante los últimos dos años, algo que se traduce en reducción de la práctica, pero los altercados siguen estando ahí. Para gran parte de los hosteleros de la capital la principal responsabilidad recae en la Policía que, según afirman, continúan permitiendo que se beba en el exterior de los locales. 

Un mayor apoyo policial así como el aumento de la intransigencia contra estas prácticas son la solución que proponen los propietarios de los bares de copas de Oviedo para disminuir el vandalismo, cuya principal causa, insisten, es el botellón.

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