Los hosteleros culpan al botellón de las trifulcas de la noche ovetense

Los gerentes de los bares de copas de la ciudad aseguran sentirse seguros en sus locales y afirman que la mayor parte de las disputas se generan en el exterior

Restos del botellón
Restos del botellón

Oviedo

Hace apenas una semana una mujer recibía un botellazo durante una trifulca en un bar de la calle Canóniga. El pasado 17 de noviembre, el dueño de uno de los locales de la calle del Rosal recibía varios navajazos en la cara tras prohibir el paso a un grupo de jóvenes, conocidos por sus continuos altercados y peleas en los lugares de ocio de la zona. Dos sucesos en apenas quince días que se suman a una larga lista de conflictos sucedidos durante la noche ovetense y concentrados, sobre todo, en esta última zona.

«El problema fundamentalmente es que la policía consiente que estén fuera de los bares haciendo botellón», asegura Hugo Suárez, propietario del La Fontana del Rosal. Para el hostelero el germen de todos los altercados es el botellón. «Si empezaran a multar por beber en la calle se acabaría el problema. En el local te metes en medio y la mayoría de las peleas se frenan», explica Suárez y asegura que dentro de su bar tanto él como sus camareros se sienten tranquilos. «El botellón es una moda que crece cada vez más, los jóvenes beben más fuera que dentro. Si esto se frenase disminuiría notablemente el vandalismo», zanja.

Del mismo modo opina Iván González Hortal, propietario de La Leyenda del Gallo y tesorero de la Asociación de Bares de Copas de Oviedo. «Oviedo sigue siendo seguro, el problema es que hay bastantes grupos de jóvenes que a la policía les cuesta meter mano», asegura. Para Hortal la clave de todo se encuentra en filtrar en la puerta del local y ejercer el derecho de admisión. «Nos gustaría tener más apoyo de la policía cuando no les dejamos entrar».

Al igual que el hostelero del Rosal, Hortal asegura que todas las trifulcas que suceden en la ciudad derivan del botellón. «La gente bebe fuera y cuando tratan de entrar en los bares bebidos y les prohibimos la entrada surgen los problemas», explica e insiste en la importancia de contratar a porteros profesionales procedentes de empresas especializadas para llevar a cabo un correcto control.

Manuel Martínez lleva siete años al frente de La Situación del Rosal pero antes de ser gerente asegura haber sido cliente. «Hace 10 o 15 años la situación en Oviedo era peor, más barullo, más policía pendiente de la gente», explica y asegura que las trifulcas que se general en los alrededores de su negocio son «muy de cuando en cuando». «En mi local viví un par de ellas, pero nada grave. Te metes, los frenas y les dices que se vayan», cuenta.

Para Martínez el botellón es algo a lo que ya está acostumbrado. «La culpa no es del botellón, sino de la gente que busca movida», opina el hostelero que asegura que el principal problema de esta práctica es la pérdida de ventas. «El botellón y las trifulcas no van de la mano».

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