Cuando Oviedo tenía tranvía

Este medio de transporte, que duró apenas tres décadas en la ciudad, comenzó su servicio en 1922 de manera fatídica

El tranvía a su paso por la plaza del Ayuntamiento
El tranvía a su paso por la plaza del Ayuntamiento

Oviedo

Quienes lo conocieron y estudiaron la historia de Oviedo aseguran que desde el principio estuvo condenado a su desaparición. El tranvía eléctrico de Oviedo apenas duró tres décadas en la ciudad, pero dejó increíbles postales de la ciudad, mucho más idílicas que su realidad. El tranvía se inauguró el 30 de abril de 1922. Dieciocho coches rojos que circulaban por tres de las cinco vías previstas. Existían tres líneas: Línea 1 Ayuntamiento-Lugones, Línea 2 Buenavista-Colloto y Línea 3 San Lázaro-La Argañosa. Su precio era de 15 céntimos por viajero.

Puede que sus inicios ya vaticinaran su decadente vida en la capital. El tranvía entró en funcionamiento el dos de mayo de aquel mismo año y, justo ese mismo día, ocurrió en la ciudad una terrible catástrofe. Cuando uno de los coches tomaba la pendiente de la calle Toreno cogió gran velocidad. No se sabe a ciencia cierta el motivo: fallo de frenos u osadía del conductor. Al llegar al final de la calle y entrar en la calle Uría descarriló y volcó. El resultado de tal desastre fueron siete muertos y decenas de heridos. El suceso conmocionó la ciudad y sacó a la calle a todos los ciudadanos el día del entierro de las víctimas.

A pesar de las bonitas imágenes que se conservan hoy en día del tranvía atravesando las calles de la ciudad, el negocio no fue para nada próspero. Las vías, de un metro de ancho, se encontraban en malas condiciones y aquel descarrilamiento fatídico no fue un caso aislado. Aunque los que ocurrieron después no tuvieron graves consecuencias. Los coches, de 1,60 metros de ancho para capacidad de 30 asientos, causaban también grandes desperfectos en las calles.

La velocidad de los tranvías era realmente lento. En concreto, la que unía Colloto con Buenavista tardaba una hora. Su existencia en Oviedo suponía mas contras que pros por lo que en seguida se decidió establecer un correcto servicio de autobuses. Finalmente, tras 34 años de actividad, en 1956 el autobús reemplaza al tranvía. El 1 de marzo de ese mismo año se inauguraba el primer servicio de autobuses Colloto-Plaza de Toros. Paulatinamente fueron desapareciendo los antiguos coches. En primer lugar la línea de San Lázaro, después la de Lugones y, por último, el 2 de septiembre de aquel mismo año, la de Colloto.

El ayuntamiento le otorgó la concesión a la empresa Traval, constituida en Madrid por Luis Fernández de Trabanco Ortega. Desde entonces, los autobuses funcionan de forma ininterrumpida. Esta empresa protagonizó uno de las grandes polémicas de la época en Oviedo: la contratación de chicas jóvenes para cobrar los billetes de autobús.

El fotógrafo que inmortalizó la vida asturiana en el siglo XX «por casualidad»

Carmen Fernández

El libro «Fotografía, industria y trabajo» recopila todos los archivos que José Zamora capturó con su cámara

Si a cualquier asturiano le preguntasen por el nombre de José Zamora Montero, se podría apostar prácticamente a ciegas que no conocerían nada de su persona. Y no es de extrañar, pues era un capataz de minas procedente de Murcia que emigró a Asturias a finales del siglo XIX, tras el esplendor de la metalurgia del zinc. Sin embargo, y a pesar de ser un desconocido (hasta la fecha), dejó sin habérselo propuesto un archivo de más de 2.000 fotografías. La sociedad de su tiempo, que vivió una guerra y sus secuelas, los trabajos en la mina, la industria y su evolución y su entorno más cercano fueron capturados por su cámara Vollenda y su afición. 

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