En 1521 sobrevivió al mayor incendio de la historia de la ciudad y fue declarado Bien de Interés Cultural en 1982
25 abr 2019 . Actualizado a las 05:00 h.En la Nochebuena de 1521 unas brasas mal apagadas en una vivienda de la calle Cimadevilla, en Oviedo, provocaban el mayor incendio de la historia de la ciudad. En apenas unas horas tres cuartas partes de la ciudad ardían y fueron necesarios dos meses para apagar todas las llamas. Oviedo quedó devastada. Pero entre todas aquellas cenizas y el olor a quemado, algunos de los edificios sobrevivieron y permanecieron milagrosamente en pie. Uno de ellos fue la Casa de la Rúa, que continúa en pie seis siglos después de su construcción y es, a día de hoy, el edificio civil más antiguo de la capital.
Fue mandada construir a finales del siglo XV por don Rodrigo de la Rúa, contador de los Reyes Católicos. A pesar de que su edificación data de esta fecha, el hallazgo de unas marcas de cantero medieval en los muros de la casa sitúan sus orígenes en el siglo XIII. Además, la parte más antigua de la construcción actual es una torre defensiva construida en el siglo XIV y de estilo gótico. Su estructura principal conserva su estilo medieval, propio de la época, pero sus posteriores ampliaciones le han aportado un estilo único que mezcla distintas arquitecturas. Como el cuerpo adosado de estilo barroco que se añadió en el siglo XVIII y que supuso una de las ampliaciones más importantes.
A pesar de su sobria y escueta fachada, la Casa de la Rúa esconde en su interior enormes estancias y un enorme jardín interior. En 1928 se lleva a cabo la primera rehabilitación del edificio, donde se añadieron algunos elementos como la escalinata de la entrada, el patio central con columnas y las chimeneas de sillares en los salones principales. Ya en este siglo, en el año 2008 se realiza la última reforma, integral, en la que hubo que respetar la estructura original de la casa e intervinieron expertos como el arqueólogo Sergio Ríos, el arquitecto Luis Ramón Laca, la geóloga Rosa Esbert o el constructor Regino Fernández. Fue declarado Bien de Interés Cultural de 1982.
El palacio pasó a pertenecer en el siglo XVII al Marquesado de Santa Cruz de Marcenado, de hecho, según consta en el padrón, en 1705 vivía allí el tercer marqués, Álvaro de Navia-Osorio. Actualmente es propiedad de la familia Rúa y desde su última rehabilitación está destinado a albergar diversas celebraciones sociales, culturales y empresariales.