Redacción

Todo el mundo ha sido turista en alguna ciudad. Y como buen turista no faltan las mil y una fotografías tomadas en casi cada punto de la localidad visitada. Entre ellas, cómo no, las estatuas más características del destino elegido. Las esculturas urbanas de bronce tienen más memoria de la que pensamos. El roce constante de los turistas y vecinos que se fotografían junto, o sobre, las estatuas, deja una huella imposible de borrar en las estatutas. En las de Oviedo, concretamente, se puede observar muy bien

Uno de los casos más curiosos, es el del pequeño Rufo, el perro colocado en la calle Doctor Casal. Muchos son los curiosos que le hacen fotos, pero más son los pequeños de la casa que no dudan en acariciarle sus orejas y dejar la marca para siempre. En el caso de Woody Allen, la gente prefiere agarrarle o pasarle el brazo por el hombro, ya que es esa zona de su chaqueta, la más desgastada. El caso de La lechera y La torera, en la plaza Trascorrales y en el parque San Francisco, respectivamente, es similar: todos quieren subirse en la burra y en el caballo, dejándolos de un color dorado que lejos queda del oscuro bronce. 

Tambié muchos niños quieren convertirse en jinetes por un día subiéndose a lomos de los asturcones de la plaza de La Escandalera. Y quien prefiere colocarse en el regazo del hombre sentado en el banco, frente a la basílica de San Juan El Real. Pero, el más curioso es Tino Casal, quien lleva poco colocado en la calle Palacio Valdés, y apenas tiene dónde tocarle, pero los turistas han localizado un lugar donde ya ha quedado una pequeña marca. Y es que el cantante tiene uno de sus brazos en jarra, donde la gente no duda agarrarse al cantante como si fueran amigos de toda la vida. 

El precio del culo más famoso de Oviedo

G.G.
Escultura del culo, Oviedo
Escultura del culo, Oviedo

La ciudad tiene catalogadas más de 1.000 obras de arte, en algún caso con un valor superior a los 240.000 euros

Corrían los locos años 90 y el entonces alcalde, Gabino de Lorenzo, se hacía una foto peculiar. Posaba frente a un enorme culo escultural de cuatro metros de altura asentado frente al teatro Campoamor de Oviedo, un bronce que le costó al ayuntamiento la nada despreciable suma de 173.632 euros (al cambio, aunque se compró en pesetas).

Así figura en el catálogo de bienes de valor del Ayuntamiento de Oviedo, que contiene un listado de más de 1.000 obras pictóricas, esculturas y mobiliario que pertenece al erario público. La mayor parte de esos bienes está aún sin valorar, pero los más recientes sí constan, entre ellos el mencionado Culis Monumentalibus, de Eduardo Úrculo. 

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