La presión de la cuarentena desata la «Gestapo de los balcones»

Se suceden los casos en los que desde el vecindario se cometen abusos en nombre de denunciar negligencias del confinamiento


A medida que pasan los días de confinamiento la presión sobre los ciudadanos se agudiza y no todo el mundo lo lleva de la misma manera. En la primera semana de la cuarentena corrieron como la pólvora en redes sociales los vídeos e imágenes de denuncia a personas que se saltaban las limitaciones para salir al exterior. Pero a medida que pasaban los días también han aparecido testimonios de abusos, de vigilantes (como en el Metro de Madrid) o detenciones violentas por parte de la Policía. Junto a ellas las más temibles reacciones de ciudadanos que han decidido tomarse la justicia por su mano.

Un ejemplo extremo es el cartel, difundido a través de las redes sociales y que presuntamente ha aparecido en Oviedo. En él, se denuncia a los vecinos de un portal por no salir a aplaudir a las ocho de la tarde «pese a estar siempre enfermos haciendo uso la sanidad». El cartel anima a denunciarles porque salen a pasear el perro varias veces al día «recorriendo todo Oviedo». La imagen ha circulado de forma masiva a través de redes sociales en las últimas 24 horas. El rastro para encontrar el origen se puede seguir hasta facebook donde La Voz de Asturias pudo confirmar que una de las primeras publicaciones sí tenía origen en la capital asturiana. En algunas de las publicaciones se denominaba esta actitud como la «Gestapo de los balcones».

Otro caso ocurrido, de forma plenamente confirmada, en Oviedo es el de una madre que vive con un pequeño de tres años que padece autismo. Para aliviar el encierro, las medidad del decreto de Estado de Alarma prevén que las familias puedan acompañar a quien padezca algún tipo similar de patología a la calle durante breves periodos de tiempo y con una documentación que acredite la dolencia en caso de ser requerida por la Policía. Vivi Lopez-Castro Roiz cumplió todo lo que se precisa pero no pudo evitar que en varias jornadas sucesivas le insultaran desde las ventanas de su edificio, provocando crisis al pequeño hasta tener que elaborar un cartel que reza «El niño es autista».

A comienzos de esta semana, La Voz de Asturias recopiló algunas de las quejas hechas públicas por varios ciudadanos que habían sufrido el mismo fenómeno. En uno de los casos se trataba de una trabajadora del servicio de Urgencias en Oviedo que recibió también malas palabras desde los balcones tras regresar a casa después de un turno agotador. Otro era el caso de un farmacéutico que llegaba a su domicilio a la hora de los aplausos, a las ocho de la tarde y fue recibido con un «vaya huevos».

El pasado miércoles en una de sus comparecencias diarias dentro del balance de dispositivo de Interior sobre la pandemia, el director adjunto operativo de la Policía Nacional, el comisario principal José Ángel González, se refería a un episodio extremo, el caso de un hombre que fue apuñalado por su compañero de piso cuando trataba de disuadirle de que saliera del domicilio rompiendo la cuerentena. «Lo mejor que pueden hacer es llamar al 091 y comunicar lo que han visto, lo que les han contando o de lo que han tenido conocimiento, no lo duden que rápidamente movilizaremos una patrulla para conocer los hechos y actuar»; señalaba el comisiario.

«Es que si ves una situación de estas párate a pensar por qué va a estar una madre con un niño tan pequeño en la calle que no creo que nade exponga a su hijo lo que está ocurriendo porque sí. Llama a la policía que para eso están. Yo no tengo ningún problema si viene la policía porque le entrego toda la documentación y no me van a decir nada»; explicaba en declaraciones a la Voz de Asturias Vivi Lopez-Castro Roiz, la madre del niño autista que sufrió el acoso en Oviedo. Pero todavía son muchos los que dictan sentencia desde los balcones.

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