La presión de la cuarentena desata la «Gestapo de los balcones»

L.O.

OVIEDO

Se suceden los casos en los que desde el vecindario se cometen abusos en nombre de denunciar negligencias del confinamiento

27 mar 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

A medida que pasan los días de confinamiento la presión sobre los ciudadanos se agudiza y no todo el mundo lo lleva de la misma manera. En la primera semana de la cuarentena corrieron como la pólvora en redes sociales los vídeos e imágenes de denuncia a personas que se saltaban las limitaciones para salir al exterior. Pero a medida que pasaban los días también han aparecido testimonios de abusos, de vigilantes (como en el Metro de Madrid) o detenciones violentas por parte de la Policía. Junto a ellas las más temibles reacciones de ciudadanos que han decidido tomarse la justicia por su mano.

Un ejemplo extremo es el cartel, difundido a través de las redes sociales y que presuntamente ha aparecido en Oviedo. En él, se denuncia a los vecinos de un portal por no salir a aplaudir a las ocho de la tarde «pese a estar siempre enfermos haciendo uso la sanidad». El cartel anima a denunciarles porque salen a pasear el perro varias veces al día «recorriendo todo Oviedo». La imagen ha circulado de forma masiva a través de redes sociales en las últimas 24 horas. El rastro para encontrar el origen se puede seguir hasta facebook donde La Voz de Asturias pudo confirmar que una de las primeras publicaciones sí tenía origen en la capital asturiana. En algunas de las publicaciones se denominaba esta actitud como la «Gestapo de los balcones».

Otro caso ocurrido, de forma plenamente confirmada, en Oviedo es el de una madre que vive con un pequeño de tres años que padece autismo. Para aliviar el encierro, las medidad del decreto de Estado de Alarma prevén que las familias puedan acompañar a quien padezca algún tipo similar de patología a la calle durante breves periodos de tiempo y con una documentación que acredite la dolencia en caso de ser requerida por la Policía. Vivi Lopez-Castro Roiz cumplió todo lo que se precisa pero no pudo evitar que en varias jornadas sucesivas le insultaran desde las ventanas de su edificio, provocando crisis al pequeño hasta tener que elaborar un cartel que reza «El niño es autista».