Obuses clavados en el corazón de Oviedo (y a la vista de todos)

OVIEDO

La basílica de San Juan y la iglesia de San Pedro de los Arcos aún conservan, incrustados y visibles en su fachada, proyectiles de la Guerra Civil que no estallaron

15 jun 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Siete segundos. Fue el tiempo que el proyectil tardó en llegar desde la boca del cañón hasta la portada de la basílica de San Juan El Real, en pleno centro de Oviedo. De haber estallado, habría causado un considerable daño. No lo hizo, pero se incrustó en la piedra y ha permanecido en ese mismo punto durante 83 inviernos, desde la Guerra Civil. Muchos edificios de la capital asturiana aún conservan las cicatrices de la contienda, pero las de San Juan y la iglesia de San Pedro de los Arcos son singulares.

El proyectil de San Juan, visto desde la calle y con buen ojo, es un cilindro torcido que asoma de la fachada, un par de metros por debajo del ángel derecho de los dos que tocan la cruz, en el remate central. Está protegido de la lluvia por la cornisa; quizá por eso no se ha oxidado tanto como cabría esperar.

Sería necesario verlo de cerca para no equivocarse, pero para Artemio Mortera, experto en armamento y fortificaciones de la Guerra Civil, «casi con certeza» y tras examinar una foto ampliada, se trata del proyectil de un cañón Krupp de 77 milímetros, por las ranuras que presenta en la base. «Para poder asegurarlo, habría que medirlo y contar las estrías que, al dispararlo, se marcaron en la banda de forzamiento», subraya.