Muerte en Santa Clara

OVIEDO

Dos soldados republicanos ponen flores en 1937 en la tumba del periodista Luis Higón y Rosell, «Sirval», asesinado en Oviedo tres años antes
Dos soldados republicanos ponen flores en 1937 en la tumba del periodista Luis Higón y Rosell, «Sirval», asesinado en Oviedo tres años antes CHIM (DAVID SEYMOUR)

Crónica del asesinato de un periodista cuando iba a destapar los crímenes de un legionario durante la revolución de 1934

21 dic 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Este periodista que yace desangrado en el suelo del cuartel de Santa Clara de Oviedo ha recibido ocho balas, una de ellas en la sien. Es el 27 de octubre de 1934 y acaba de morir; ha sido un asesinato y, como tal, una tremenda, colosal injusticia. Se llama Luis Higón y Rosell, joven pero ya veterano en su profesión, aunque es conocido como Luis de Sirval. Ha llegado hace poco desde Madrid al frío y oscuro Oviedo y, pese a que la hoguera de la revolución ha sido sofocada con sangre, Sirval pisa los rescoldos. Y aún queman. En realidad arderán durante décadas. 

Le impresiona el aspecto desolador de la bella ciudad, una capital de la burguesía floreciente, que ha sufrido el estallido de la violencia de unos y otros, de combates sangrientos que anticipan lo que se producirá en muy poco tiempo: escombros, casas destruidas, familias rotas, mutilados. Y rencor, pobreza, odio y desconfianza.

Es difícil encontrar alojamiento en ese momento, pero al final lo consigue en un establecimiento de la calle Fruela, número 2, esquina con Pozos, sobre una zapatería: La pensión de La Flora, un clásico que antaño se ubicaba en la acera de enfrente. Algún desperfecto había sufrido durante los disturbios, pero era suficiente para albergar a varios periodistas e incluso a algún político de Madrid. Entre ellos se acomoda Sirval y comienza a hacer su trabajo.

En la esquina superior derecha se aprecia parte del cartel de la Pensión La Flora, en la calle Fruela de Oviedo, donde se alojaba y fue detenido el periodista Luis Sirval un día antes de ser asesinado
En la esquina superior derecha se aprecia parte del cartel de la Pensión La Flora, en la calle Fruela de Oviedo, donde se alojaba y fue detenido el periodista Luis Sirval un día antes de ser asesinado

Una pequeña vuelta atrás: Sirval (Valencia, 1898) era sin duda inteligente e inquieto: tras pasar por La Voz de Valencia, El Noticiero Universal y El Diluvio de Valencia, en 1920 se trasladó a Madrid y fue redactor del gran diario La Libertad, hasta 1933, al tiempo que ejercía de subdirector de la revista ¡Justicia! y era miembro del Sindicato de Periodistas de UGT. Pero algún cambio ocurrió en La Libertad, que vendió Juan March en el mes de mayo de 1934, y él decide salir y fundar la Agencia Sirval ese mismo año. Su nómina de colaboradores era espectacular.

De modo que se encuentra de visita en la capital asturiana al frente de su propio y prometedor negocio. Busca, tanto por sus ideales como por ambición profesional, dar una visión cercana del conflicto. Y como es un buen profesional, la encuentra. Los legionarios del exaltado teniente coronel Juan Yagüe campan a sus anchas, sembrando el terror en una antesala de la Guerra Civil.

Luis de Sirval lo ve todo y quiere contarlo pese a la censura, que intenta controlar la crítica a la feroz represión (en la que también participa Franco desde Madrid). Consigue el testimonio directo de unos legionarios que habían participado en los violentos combates de San Pedro de los Arcos y Villafría; así como en asesinatos despiadados y torturas. Al parecer incluso sabe quién ejecutó a la joven Aida Lafuente muy pocos días antes, el 13 de octubre. Tiene una historia impactante, una bomba con cuenta atrás que le estallará en las manos.

Durante unos días recorre las cuencas mineras y sigue recogiendo testimonios. Al mismo tiempo, alguien ha percibido la amenaza que pueden suponer sus revelaciones. Oviedo es una ciudad pequeña. No es difícil saber dónde se aloja Sirval, de modo que, antes de que envíe su tercera crónica, el 26 de octubre, una patrulla de guardias de asalto (la policía republicana) detiene al periodista, según el parte oficial, por ir indocumentado. Era completamente falso. En la pensión de La Flora queda una maleta con sus pertenencias y la tercera crónica inacabada.

Cuartel de policía de Santa Clara, en la calle Covadonga de Oviedo, en una imagen de la década de 1920. Había sido convento hasta el siglo XVIII. En él detuvieron y fue asesinado Luis Higón y Rosell, Sirval
Cuartel de policía de Santa Clara, en la calle Covadonga de Oviedo, en una imagen de la década de 1920. Había sido convento hasta el siglo XVIII. En él detuvieron y fue asesinado Luis Higón y Rosell, Sirval

Lo llevan al cuartel de Santa Clara. Este gran edificio de la calle Covadonga, oscuro, frío y deteriorado, había sido en su momento convento y en 1934 es la base del 10º Grupo del Cuerpo de Seguridad y Asalto. Sirval pasa la noche allí. La noticia de la detención llega a oídos del teniente de la Legión Dimitri Ivanov, un tipo especialmente sanguinario de origen ruso (algunas fuentes dicen que búlgaro). Acompañado de otros dos legionarios, Rafael Florit de Tagores y Ramón Pando Caballero, se presenta en Santa Clara.