¿Era este el alférez Alfonso Martínez?

La investigación sobre una fotografía inédita tomada al inicio de la Guerra Civil  y su relación con uno de los protagonistas del «cerco a Oviedo»

Imagen de un joven alférez que una investigación identifica como Alfonso Martínez, durante los inicios de la Guerra Civil, superpuesta a una foto actual de la zona de la Cadellada de Oviedo
Imagen de un joven alférez que una investigación identifica como Alfonso Martínez, durante los inicios de la Guerra Civil, superpuesta a una foto actual de la zona de la Cadellada de Oviedo

¿Era este joven alférez de la foto Alfonso Martínez, uno de los protagonistas de la Guerra Civil en Oviedo? El militar, después ascendido a teniente, combatió y murió junto a los sublevados cuando aún no había cumplido los 24 años de edad. Diez años más tarde, merced al esfuerzo de su padre, fue condecorado póstumamente con el máximo reconocimiento al valor durante la batalla. Pero la imagen original (la que aparece en blanco y negro en el fotomontaje sobre estas líneas) no llevaba fecha ni nombre.

Para Rafael González García, que publica una interesante investigación titulada Historia de una fotografía inédita del Cerco de Oviedo. El teniente Alfonso Martínez Alonso (Cuadernos de arqueología militar), se trata casi con certeza de él. Y lo demostrará juntando indicios y pistas con la minuciosidad de un investigador forense.

Según la reseña publicada por José Luis Isabel Sánchez en la Real Academia de la Historia (RAH), Alfonso Martínez Alonso (Oviedo, 1913-1937), había ingresado en el ejército en 1935 como soldado del regimiento de Infantería número 3 y así fue escalando puestos muy rápidamente, hasta licenciarse en el mes de julio de ese mismo año como alférez. Vuelven a llamarlo a filas cuando se produce el levantamiento contra la República, en julio de 1936, y es destinado al Regimiento de Montaña del Milán número 32.

En ese puesto pasa a combatir en la posición de La Cadellada, donde estaba el hospital psiquiátrico, en la línea exterior de defensa del cerco a Oviedo bajo el mando del coronel Aranda (éste sería ascendido a general más tarde), ante el asedio de las tropas leales al gobierno. En el mes de octubre se habían replegado al cuartel de Pelayo, y el día 18 de ese mismo mes se decide reconquista la posición. La compañía del entonces alférez Martínez debía atacar por el flanco izquierdo.

Según la versión oficial que consta en la RAH y el Archivo General Militar de Segovia, «después de iniciado el avance observó dicho alférez que la sección del centro, mandada por el capitán, se encontraba en una situación comprometida, bajo los efectos del violento fuego de las ametralladoras enemigas, por lo que, rápidamente y a pecho descubierto, se lanzó con su gente, cruzando el extenso prado de la Vaquería, muy batido. A causa de las bajas que iba sufriendo la reducida sección, tuvo que hacer su jefe un vigoroso esfuerzo para impulsar a los soldados, poniéndose a la cabeza de ellos, arengándolos y enardeciéndolos con su ejemplo, escalando primero la parte alta del objetivo y penetrando por una ventana en la casa del conserje de la Vaquería, donde había numeroso enemigo, al que desalojó con granadas de mano tras encarnizada lucha».

Por esta acción se le concedió diez años más tarde, en 1946, la cruz Laureada de San Fernando. Pero sería póstuma, porque el 1 de abril de 1937 había sido trasladado al 4º Tabor de Regulares de Melilla y ascendido a teniente de complemento. Y tres meses más tarde murió durante los combates del sanatorio del Naranco.

 

Imágenes comparadas del teniente Alfonso Martínez y el joven de la fotografía tomada durante la Guerra Civil en las proximidades de Oviedo
Imágenes comparadas del teniente Alfonso Martínez y el joven de la fotografía tomada durante la Guerra Civil en las proximidades de Oviedo

Rafael González acude en primer lugar a dos imágenes de Alfonso Martínez, una de la Galería Militar Contemporánea en la que aparece como teniente de Regulares en 1937 y otra de joven, «para hacer una comparación, que sin ser científica» apunta a «una coincidencia en un 70-80% del rostro».

En cuanto al punto donde se tomó la foto, dice el investigador, «si el horizonte es más o menos reconocible, el lugar desde el cual está efectuada es más difícil de precisar, pero tomando en cuenta el despliegue defensivo en torno a Oviedo en julio-agosto de 1936, en el que se establecían como posiciones principales la Cruz, Cadellada, Cementerio y Depósito de Aguas, se puede aventurar como posible lugar la zona de Pando o la zona de la Cadellada, más concretamente dónde están situadas las actuales Torres Nuño» (se refiere a la urbanización Torres de Montenuño, junto al nuevo HUCA).

También el armamento y uniforme es objeto de un examen detallado, para comprobar coincidencias. Habla González del arma principal que destaca en la fotografía, que identifica como una ametralladora Hotchkiss modelo 1914 de calibre 7 mm fabricada en Oviedo y reglamentaria en el Ejército Español en 1936. «Se da la circunstancia de que la ametralladora Hotchkiss era la que dotaba al regimiento Milán nº 3 de guarnición en Oviedo». Sobre el uniforme porta un cinturón de cuero y una trincha cruzada de la que pende una funda de pistola, «seguramente de una modelo Astra 400 de calibre 9 milímetros largo», reglamentaria en el ejército desde 1921; o el modelo reglamentario anterior, del mismo calibre, el modelo Campogiro 1913/16.

El hombre joven que aparece en la fotografía, dice el estudio, viste el modelo de uniforme de oficial del ejército español desde 1926, «en uso en la Guerra Civil y en vigor hasta el Reglamento de Uniformidad de 1943». Consiste en una guerrera caqui del uniforme general único, declarado reglamentario para jefes y oficiales en 1926, con cuatro bolsillos, cerrada por cinco botones de cuero tostado y con divisa de empleo bordada en las mangas (una estrella de seis puntas) correspondiente a alférez, pantalón de montar y botas con polainas altas de cuero.

En la mano del alférez se observa el casco de acero reglamentario en el Ejército español modelo 1926 con ala, de color gris cemento y con guarnición interior compuesta de lengüetas de cuero. Este modelo de casco estaba fabricado en la Fábrica de Armas de Trubia y «tuvo su bautismo de fuego en Asturias durante la insurrección de octubre de 1934», por estar equipadas con él las fuerzas militares que defendía Oviedo y Gijón.

Mas detalles

Además, Rafael González señala que hay otros factores que ayudan, «con un margen de error, a situarla en los primeros días o semanas de la Guerra Civil». Estos son un parapeto bajo y sin muchas señales de combate; no se ven casquillos de bala y la hierba está poco pisada; la ametralladora lleva el cargador y la presencia de varias cajas de munición, lo que «denota una situación de alerta real no una situación de maniobras». Y por último, la actitud de pose del alférez, prácticamente al descubierto, sin en casco puesto y con el uniforme impoluto, «denota más un escaso riesgo de ser tiroteado que una actitud temeraria».

Por todo ello, concluye que, en efecto, se trata de un joven alférez Martínez que naturalmente no sabía que le quedaba, tal vez, un año de vida.

 

Las cicatrices de un Oviedo en guerra

guillermo guiter
Una imagen de la Estación de Renfe de Oviedo, sobre una foto de la calle en la actualidad
Una imagen de la Estación de Renfe de Oviedo, sobre una foto de la calle en la actualidad

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Artemio Mortera lleva muchos años explorando los vestigios de la guerra civil en Asturias. Puede decirse sin dudar que es un experto y, sin embargo, «no hubo ninguna salida de las que hicimos en todos estos años en la que no descubriera algo nuevo». Es un patrimonio ingente aunque, se lamenta él, muy pocos responsables políticos ?por no decir ninguno- se preocupan por conservarlo y dignificarlo como una pieza clave de la historia de la región. Para Mortera también forma parte de su propia historia.

Artemio es un mierense menudo, tranquilo, de mirada viva y mente afilada. Cuando visita las construcciones de hormigón maltratadas más por las personas que por el tiempo, recita de memoria un sinfín de lugares, cifras, datos, batallas, anécdotas de la guerra civil en Asturias. Ha escrito más de un centenar de artículos en distintas revistas especializadas y además dirige un pequeño museo militar en Grado. ¿De dónde sale esta afición tan intensa, tan larga y apasionada?

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