¿Quién consiguió burlar a la policía política durante cuarenta años?

Las puertas de la Jefatura de Policía de Oviedo aún conservan los emblemas oficiales de la Segunda República desde que se instalaron en 1934

Escudo republicano en una de las puertas exteriores de la Jefatura de Policía de Oviedo, que era la sede del gobernador de Asturias cuando estalló la Guerra Civil
Escudo republicano en una de las puertas exteriores de la Jefatura de Policía de Oviedo, que era la sede del gobernador de Asturias cuando estalló la Guerra Civil

Estos dos escudos de la II República Española aún siguen en su sitio pese a haber pasado la Guerra Civil, la dictadura franquista y más de 40 años de democracia. Y no es que estén en un lugar precisamente oculto: adornan las recias puertas de madera la Jefatura Superior de Policía de Oviedo. Miles de veces han visto pasar a los que más tarde serían famosos políticos; primero republicanos, después franquistas, luego (detenidos) a opositores. Prácticamente vieron pasar a varias generaciones completas de la sociedad ovetense, que al menos en alguna ocasión han traspasado estas puertas.

Es un escudo cuartelado que representa Castilla, León, Navarra, Aragón y Granada flanqueado por las columnas con el lema «Plus Ultra» y con una corona mural (en realidad un castillo con cuatro almenas). Fue elaborado por la Real Academia de la Historia tras el derrocamiento de Isabel II y en desuso desde que, en 1938, el bando franquismo adoptara una heráldica distinta, hoy también abandonada oficialmente desde 1981.

Una imagen del palacio de Gobernación de Asturias, en Oviedo, (actualmente Jefatura de Policía), antes de la Guerra Civil. Las puertas son las mismas que hay ahora
Una imagen del palacio de Gobernación de Asturias, en Oviedo, (actualmente Jefatura de Policía), antes de la Guerra Civil. Las puertas son las mismas que hay ahora

La historia del edificio de la comisaría la cuenta el investigador Jorge García Fernández en Ruta de la Guerra Civil en Oviedo. La construcción de la Gesta (Fundación Juan Muñiz Zapico, ed. KRK). Levantado como Gobierno Civil, fue dañado durante la revolución de 1934 y reconstruido al año siguiente.

Cuando se produce la insurrección franquista, el gobernador en Asturias es Isidro Liarte Lausín, un aragonés miembro de Izquierda Republicana. Había sido nombrado el 9 de julio de 1936 y apenas llegado, se le informa del levantamiento el día 17. «Esa tarde-noche convocó al coronel Aranda, comandante militar de Asturias; al teniente coronel comandante de las fuerzas de la Guardia Civil y al comandante Ros, jefe del grupo de las fuerzas de Asalto». A la mañana siguiente, se le comunicó la marcha de apoyo asturiano a la capital.

«Aranda, que apenas había entregado armas a la columna minera destinada a Madrid y aunque aparentemente mostraba fidelidad a la república», concentró a la guardia civil en Oviedo. Dejó el Gobierno Civil, declaró el estado de guerra y ordenó al comandante Caballero apoderarse del cuartel de Santa Clara. Había comenzado la sublevación. Caballero se apoderó del edificio y arresta al gobernador Liarte, que posteriormente sería fusilado el 23 de diciembre de 1936 en el patio de la cárcel de Oviedo.

Sin embargo, cuenta García Fernández, el edificio sería temporalmente abandonado por los sublevados ante la ofensiva de octubre de 1936 y sus ocupantes se refugiaron en el Banco de España (hoy palacio de Presidencia). Al llegar las columnas gallegas volverían a ocuparlo.

Durante el franquismo, el edificio sirvió a la temible policía política franquista, pero nunca reparó (o si lo hizo, le dio igual) en el símbolo republicano que aún adornaba sus puertas.

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