Nueva guerra en el albergue de animales de Oviedo: ¿quién se queda con «Leo»?

El juez dictamina que el perro debe volver al centro de La Bolgachina pero la vicepresidente de Mundo Vivo ha interpuesto un recurso para hacerse con su custodia, ya que «es una atrocidad que regrese a una jaula»

Leo, el perro víctima del parricidio de Vallobín
Leo, el perro víctima del parricidio de Vallobín

Redacción

La guerra en el albergue de animales de Oviedo sigue activada. Ahora hay un nuevo frente abierto: la custodia de Leo. Actualmente, este perro de 11 años y víctima del parricidio de Vallobín, puesto que su dueña era la mujer asesinada, permanece bajo el cuidado de Marta Cueva. Tras recuperarse de las puñaladas que recibió por meterse en medio de ambos familiares en la clínica veterinaria Quirón (empresa encargada por aquel entonces del albergue), el 5 de enero, la vicepresidenta de Mundo Vivo decidió encargarse de su bienestar. Sin embargo, tras una denuncia presentada recientemente por el centro de La Bolgachina, el Juzgado de Instrucción número 3 de Oviedo ha sentenciado que el animal debe permanecer en dicho centro, puesto que el detenido es aún el legítimo dueño. Una decisión que ha enfrentado a ambos bandos.

Cueva asegura que en el momento que Leo llegó al albergue de animales estaba «fatal». Como le dio tanta pena, habló con Eva Rodríguez que por aquel entonces era la responsable del centro, ya que este cambió de gestor el 1 de enero de 2021, y acordamos una cesión para que no se quedase en una jaula. «Rellenamos y firmamos el papeleo correspondiente y me llevé el perro para casa». Pero para su sorpresa, «a los dos días, el actual gerente me manda un mensaje amenazándome y diciéndome que había robado el perro y que si no lo devolvía en 48 horas me atuviese a las consecuencias», asegura. De inmediato, se puso en contacto con el Ayuntamiento de Oviedo para alertarles de lo ocurrido y desde allí le trasladan que «no me preocupase de nada».

«El juzgado no ha tenido en cuenta el bienestar animal para dictaminar sentencia»

Pero, días más tarde le llega «una denuncia penal por robo», que finalmente «se archiva». No obstante, Cueva presenta una reclamación porque, a su juicio, hay falsedad documental. «Leo sigue a nombre del chico que está en la cárcel, cuando este maltrató al perro y además el animal está esterilizado, por tanto, eso quiere decir que ya no tiene propietario», subraya. Sin embargo, el juez dicta que el cánido debe volver al albergue. «Ni siquiera ha tenido en cuenta su bienestar porque, aunque durante todo este tiempo hemos trabajado mucho con él, ya que emocionalmente estaba fatal, aún tiene trauma», defiende.

Por eso, ya ha presentado el correspondiente recurso de apelación. «Hemos entregado un informe veterinario, un electrocardiograma porque Leo tiene un soplo en el corazón, también remitimos un informe de la educadora canina y etóloga que ha estado en casa. Todos ellos reflejan que no está realmente recuperado, aunque está muy bien», relata y añade que «es una atrocidad que regrese a una jaula. Sacarlo de aquí sería matarlo».

Debido a estos motivos, Marta Cueva clama por su adopción. «Quiero tener la custodia de Leo hasta que salga el juicio final de este hombre. Económicamente gasté mucho dinero, pero lo emocional no me lo paga nadie. Lo pasé muy mal por él. Este perro va a vivir como mucho 8 o 9 años más, pero el tiempo que le quede quiero que esté con nosotros, en casa, con nuestros otros perros y resto de animales rescatados, porque aquí es feliz», indica.

¿Por qué desde el albergue de animales se reclama al perro?

Por su parte, Juan Carlos González, actual gerente del centro de La Bolgachina, defiende que «Leo está a nombre de su propietario y hasta que el juez no dictamine lo contrario, el perro debe ser custodiado por el Ayuntamiento de Oviedo, y, por tanto, por el albergue de animales». Bajo esta premisa añade que «esto nos puede traer serios problemas a nosotros tanto con el consistorio local como el dueño porque la cesión de este cánido se ha hecho de manera ilegal».

Además, manifiesta que «ni siquiera nos avisaron de nada, pero tenemos constancia de que se han sacado más animales de forma irregular». En esta misma línea, González apercibe que se trata de un delito de apropiación indebida y que, además, tanto Marta Cueva como Eva Rodríguez eran «perfectamente conocedoras» de que la documentación que firmaban no era la correspondiente. «No es solo devolver el perro sino responder ante el juzgado de todo lo que hicisteis. Dentro de un año va a haber muchas más sentencias porque hay un montón de delitos», advierte.

No obstante, reconoce que no tiene ningún tipo de inconveniente en que se adopte a Leo, pero quiere que las cosas se hagan correctamente. Asimismo, señala que «nuestro interés es salvaguardar el bienestar animal y cumplir con la normativa vigente». «No hay que dejarse llevar por las emociones. Hay que seguir el procedimiento administrativo, aunque no sea lo mejor para el perro», apostilla.

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