Así se celebraba antiguamente el Antroxu en Oviedo: estos eran los personajes principales

Esther Rodríguez
ESTHER RODRÍGUEZ REDACCIÓN

LA VOZ DE OVIEDO

La tradición llega a nuestros días gracias a la asociación cultural Mazcaritos d'Uviéu, quien se encarga de recuperar a través del testimonio oral esta forma de celebrar el carnaval en la capital asturiana

25 feb 2023 . Actualizado a las 11:07 h.

Una de las fiestas más divertidas del año en Oviedo es el Carnaval. Las extravagantes y grotescas carrozas se dan paso con los espectaculares trajes para llenar de color, magia e ilusión las calles de la ciudad, y lo hacen al ritmo de las charangas, encargadas de animar todo el sarao. Sin embargo, lejos de esta forma de celebrar esta fiesta de origen pagano y que marca el inicio de la Cuaresma cristiana, hubo un tiempo en el que las máscaras y los personajes del invierno acaparaban todo el protagonismo del Antroxu en la capital asturiana. Una manera de festejar el carnaval que ha estado presente en la vida ovetense hasta principios de los años 30 del siglo pasado y que Mazcaritos d'Uviéu trata de recuperar con «cualquier testimonio oral, documento o cosa por muy pequeña que sea» para que estas celebraciones populares «no caigan en el olvido». 

En 1909, Cíngaros  pasean por Oviedo con el oso. Esta fotografía está tomada en la calle Santa Susana
En 1909, Cíngaros pasean por Oviedo con el oso. Esta fotografía está tomada en la calle Santa Susana Muséu del Pueblu d' Asturies

¿Cuándo se empezó a celebrar realmente el Antroxu en Oviedo?

Antiguamente, en Oviedo se corría el antroxu 40 días antes de Pascua. Empezaba el jueves de comadres, para continuar con el sábado frifuelero, el domingo lardero, el lunes gordo y el martes de Antroxu. Unas jornadas en las que se plantaba la vieya, juzgaban al pelele (figura humana hecha de paja o de trapos que en carnavales se cuelga de los balcones o es manteado en las celebraciones como chivo expiatorio) y enterraban a la sardina acompañados de una mascarada —entre las que figura la vieya, la destrozona y los sábanos, entre otros personajes— que pedía el aguinaldo por las calles de la ciudad, mientras lanzaban huevos, agua, harina e incluso ceniza a los transeúntes y a cualquier persona asomada a la ventana, al son de las coplas de Coque o la música ratonera.

Carnavalada en Oviedo. Obra de Evaristo Valle
Carnavalada en Oviedo. Obra de Evaristo Valle Museo de Bellas Artes de Asturias

Esta comparsa, de la que el pintor gijonés Evaristo Valle dejó constancia a principios de los años 20 a través de sus cuadros en los que mostraba cómo era el antroxu tradicional en la capital asturiana, estaba influenciada por las máscaras de invierno y las mojigangas del Corpus (que se celebra 60 días después de Pascua) del siglo XVII. Sin embargo, en el siglo XVI los ovetenses ya salían de su casa enmascarados o disfrazados para recorrer con desenfreno y sin regodeo las calles de la ciudad, tal y como lo acreditan diversos documentos escritos.

No es hasta 1571 cuando aparece la primera referencia bibliográfica en la que se mencionan los primeros disfraces que los carbayones utilizaban para festejar. Fue el escritor Tirso de Avilés quien recogió en una de sus obras los regocijos que se dieron en la ciudad con motivo del nacimiento del príncipe Don Fernando. «Por aquel entonces, los gremios de la ciudad preparaban carros enramados y los artesanos iban a caballo. En uno de esos carros que además estaba adornado con joyas iban montados dos carniceros vestidos de pellejos de buey y delante de ellos iban mozos disfrazados de mujer. Además iban acompañados de muchos músicos de la capilla de Coro que iban disfrazados de damas y galanas», cuenta a modo de resumen Ánxel Nava, presidente de Mazcaritos d'Uviéu.

Escudo del Palacio de Velarde, en Oviedo, en el que se representa un carro truncal
Escudo del Palacio de Velarde, en Oviedo, en el que se representa un carro truncal Museo de Bellas Artes de Asturias

En este punto el artista ovetense señala que en el escudo del Palacio de Velarde —construido para regidor ovetense Pedro Velarde Cienfuegos— en Oviedo figura un carro triunfal. «En él se aprecia además un águila y un grifo y también hay personas con máscaras. A la derecha estarían representados los guapos, los buenos y los santos, mientras que a la izquierda los feos, los malos y los demonios», detalla Ánxel Nava.

Las fiestas del Corpus, fuente de inspiración para celebrar el Antroxu en Oviedo

Ya en el siglo XVII es cuando aparecen en la capital asturiana carrozas y mojigangas para celebrar el Corpus. «Hay poemas en los que se habla de ello como los de Josefa de Jovellanos y puede que ahí esté el origen del Antroxu tradicional en Oviedo», asegura Nava, quien resalta que en un cuadro de Yayoi Kawamura sobre la procesión del Corpus se aprecia cómo una banda de gaitas abre el paso a un toro o una xata. Justo detrás se encuentra la Tarasca —carroza de dragón vinculada a Santa Marta— y el Tarasquín, a los que siguen un séquito de gigantes y cabezudos, la tropa armada, la autoridad, la capilla de coro y la ciudad.

Procesión del Corpus por la plaza Porlier de Oviedo. En esta festividad comienzan a aparecer los sábanos y los diablos disfrazados
Procesión del Corpus por la plaza Porlier de Oviedo. En esta festividad comienzan a aparecer los sábanos y los diablos disfrazados Mazcaritos d' Uviéu

De la misma manera, la escritora Celsa Carmen García Valdés, en su obra El teatro en Oviedo (1498-1700), «cuando habla del Teatro del Fontán menciona las mascaradas, los gigantes, las carrozas y las mojigangas que había durante el Corpus». Además, por aquel entonces, «la Universidad de Oviedo y los Jesuitas, que eran la gente culta de la ciudad se aficionaron tanto a las mascaradas que las llevaron incluso a América», revela Ánxel Nava. En este punto, el artista cuenta que aquella época ya se empieza a ver la figura de la niña rollona y el oso, aparte de que en la ciudad ya había 17 gigantes y en las fiestas del Corpus se colocaba algún diablu y personas vestidas con sábanas blancas.

Carroza de Carnaval con niñas disfrazadas de la Rollona. Se trata de una imagen tomada en 1915 en la calle Santa Susana, con el Hospital Manicomio Provincial de fondo
Carroza de Carnaval con niñas disfrazadas de la Rollona. Se trata de una imagen tomada en 1915 en la calle Santa Susana, con el Hospital Manicomio Provincial de fondo Rodrigo G. Duarte

El antroxu tradicional comienza a convivir con el carnaval burgués

Sin embargo, esa forma de celebrar en la que los carros adornados participan en las mojigangas «se fue desperdigando» en el siglo XIX. Fermín Canella en su Libro de Oviedo cuenta «cómo aquellas mascaradas tradicionales habían desaparecido, pero que aparecían otras más modernas», ya que a partir de ese momento los estratos superiores de la sociedad ovetense crearon los bailes de carnaval, que eran mucho más tranquilos y comedidos. Estos se celebraban tanto en El Teatro Campoamor como en El Fontán, así como en cualquier espacio frecuentado por los nobles ovetenses, mientras que la gente de clase baja festejaba a las afueras de la ciudad.

«Esto hizo que el antroxu popular tuviese que convivir con el carnaval burgués. Además, aunque a veces se odiaban —en aquella época había mucho clasicismo y no se podían juntar unos con otros—, había cierta conexión, debido a que las mujeres que eran las encargadas de crear los trajes para los burgueses creaban, con el resto de las telas, disfraces para los ovetenses. Además, los señoritos que salían del baile a altas horas subían para seguir el antroxu y enterrar a la sardina que se integró en el siglo XIX en Oviedo», detalla Ánxel Nava, quien afirma que hasta principios del pasado siglo XX se siguió celebrando el Carnaval en la capital asturiana, al igual que el Corpus.

Tres jóvenes disfrazados de galanes. Fotografía tomada pr M. García en la calle Fruela, 15
Tres jóvenes disfrazados de galanes. Fotografía tomada pr M. García en la calle Fruela, 15 Mazcaritos d'Uviéu

En este punto, el presidente de la asociación cultural Mazcaritos d'Uviéu asegura que en una publicación de El Correo de Asturias de 1915 se informa de que había autos y coches engalanados para celebrar el Corpus, así como batallas de serpentinas. Además, ese mismo año «hay una postal en la que figuran tres señoritos que no se sabe si están disfrazados de Charlot —con la llegada del cine mudo Charles Chaplin tuvo mucho éxito— y llevan cornetas de Carnaval o si son jóvenes que van de galanes, ya que esta figura se representa con traje, bombín y bigote», duda Ánxel Nava, quien tiene muy claro que sea quienes sean van antroxiando.

También en 1922 hay documentación que permite asegurar que las carrozas siguen teniendo cierto protagonismo en las fiestas ovetenses. «En aquella fecha, en el Corpus eran propiciadas por el Ayuntamiento y la ciudad e iban tiradas por caballos. Las señoras iban vestidas y partían de la Estación del Norte para recorrer la Calle Uría». De la misma manera, «en 1923 para festejar la fiesta de La Balesquida se llevó una carroza florida con gaiteros y dentro iban niños y niñas vestidos de asturianos. Siete años más tarde, una carroza de una tarasca con publicidad de Ramón Vila Chocolates y Achicoria y con señoritas dentro participan en el Antroxu.

Niños en el antroxu de Oviedo disfrazados. Fotografía tomada por Ruth Matilda Anderso.
Niños en el antroxu de Oviedo disfrazados. Fotografía tomada por Ruth Matilda Anderso. Muséu del Pueblu d' Asturies

Respecto a los disfraces, en 1925, «Ruth Matilda pinta a niños de un colegio disfrazados que llevan música ratonera», detalla Nava, antes de señalar que en 1928 Evarito Valle pinta la famosa Carnavalada en Oviedo. Una obra en la que «aparecen danzando los sábanos con sus ropas blancas de cama, una destrozona, un hombre disfrazado con faldas, un zaparrastro vestido de sacos y un diañu con ropaje encargado». Todos ellos situados a las afueras de la ciudad, «con la reconocible imagen de la catedral al fondo» y la silueta de un monte Naranco que parece disfrazado de sierra del Aramo detrás.

Bajo esta premisa, el presidente de Mazcaritos d'Uviéu confiesa que «hay un boceto previo del cuadro en la que también aparece el personaje del diablo y los sábanos, pero que están delante de la Casona de Regla que pertenece a la familia Torner». Lo cierto es que Evaristo Valle dedicó gran parte de su carrera profesional a representar el antroxu popular ovetense. Otro de sus óleos más característicos es el de Cipriano el Hojalatero, en el que figura un hombre disfrazado de mujer con una flor en la cabeza, estilo a la Destrozona, que fue un personaje popular en el antroxu tradicional.

Cipriano el Hojalatero.  Óleo de 1947 de Evaristo Valle
Cipriano el Hojalatero. Óleo de 1947 de Evaristo Valle Fundación Museo Evaristo Valle

Prohibición de celebrar el Carnaval

Ya en los años 30, el antroxu popular «queda completamente relegado a los alrededores de la ciudad, mientras que los burgueses celebraban su baile de Carnaval en la casa del Pueblo». Hasta que en 1937, en plena Guerra Civil, «se prohíbe antroxiar por el franquismo». Sin embargo, «en Oviedo se seguía saliendo durante las fiestas.«Dependía de la zona. Encontramos el testimonio de Gino Álvarez, que era cantarín en los años 40, y nos contó aunque salían los críos porque era más seguro, los mayores ayudaban a antroxiar. Llevaban un pelele, es decir, un muñeco de trapo y lo manteaban. Los personajes que había eran los sábanos y los zaparrastros y bajaban desde Santa María de Piedramuelle hasta la plaza de Toros. Más abajo no iban porque sino las autoridades les pegaban. Además como pasaban mucha hambre pedían el aguinaldo», relata.

Mazcaritos de Carnaval con tambor en Oviedo
Mazcaritos de Carnaval con tambor en Oviedo Archivo Municipal de Oviedo

«De la misma manera, en el Rancho, que es el poblado de Guillén Lafuerza, había una mujer que antroxiaba de cura. También en La Manjoya y en San Esteban de las Cruces seguían saliendo para carnaval», detalla Ánxel Nava, quien señala que no fue hasta los años 80 cuando en Oviedo se recuperó el Carnaval pero no el tradicional. Además, hubo una época en la que había que pagar una peseta por utilizar máscaras y disfraces durante el Antroxu.

¿Cuáles eran los personajes del Antroxu tradiciona de Oviedo?

Hasta los años 80 del siglo XX, momento en el que la costumbre fue transformando la celebración hasta su forma actual, los personajes representados eran los siguientes:

La destrozona

La destrozona. Hombre disfrazado de bruja que daba escobazos a la gente que veía el carnaval de Oviedo
La destrozona. Hombre disfrazado de bruja que daba escobazos a la gente que veía el carnaval de Oviedo Elena de la Puente

Un hombre disfrazado de bruja que iba persiguiendo a la gente con la escoba, dando gritos y provocando con gestos y coplas satíricas a la autoridad.

Los sábanos

Los sabanos. Personajes del popular desfile del antroxu en Oviedo. Se trata de hombres ataviados con sábanas y ropa blanca de cama
Los sabanos. Personajes del popular desfile del antroxu en Oviedo. Se trata de hombres ataviados con sábanas y ropa blanca de cama Elena de la Puente

Individuos que corren el antroxu con sábanas, mantas o ropa blanca de cama. Llevan un gorro picudo forrado de tela, adornado con tiras o flores de trapo, y caretas de cuero o cartón. «Están influidos por los Pierrots (personaje de la comedia del arte, que llevaba un amplio traje blanco con grandes botones y gorguera) del carnaval burgués», señala Ánxel Nava.

Los zaparrastros

Los zaparrastros eran personajes del antroxu tradicional que se celebra en la zona rural de Oviedo
Los zaparrastros eran personajes del antroxu tradicional que se celebra en la zona rural de Oviedo Elena de la Puente

Son mascaritos de la zona rural de Oviedo. Van disfrazados con sacos o esterones, con sombreros o caperuzas, pieles, trapos andrajosos y cencerros atados al cinto que hacen sonar dando saltos.

La Rollona

La rollona con el niño y el soldado con quien cortejaba
La rollona con el niño y el soldado con quien cortejaba Elena de la Puente

Es un paisano disfrazado de ama de cría que amamanta un niño malcriado con barba y faldones de bautizo. «Es parecido al Capricho 4º de Goya», resalta Ánxel Nava, antes de señalar que el personaje evolucionó hacia las amas de cría. «Eran mujeres que cuidaban también a los hijos de los burgueses y primero los llevaban en brazos y luego en carricoche», asevera. Este personaje figura en una imagen tomada en El Centro Asturiano de Madrid en 1917, «que aparece acompañada de un soldado y de unos niños vestidos de asturianos». «También en Gijón en los años 60, Rambal se disfraza de Rollona y su madre, Concha La Guapa, va de cría».

La osa y los zíngaros

La osa y los zíngaros forman parte de la tradición urbana de Oviedo
La osa y los zíngaros forman parte de la tradición urbana de Oviedo Elena de la Puente

«Evaristo Valle pinta y pone nombre a la Carnavalada de los Osos. Se trata de mascaradas de invierno y está vinculada al mundo céltico donde hay mucha mitología de reencarnación. El oso al hibernar podríamos decir que está muerto, pero luego cuando sale de la cueva resucita. Como en Oviedo vivió la osa Petra en una jaula en el Campo San Francisco nosotros decimos que el personaje es una osa, que andaba de verdad con los cíngaros o gitanos por la ciudad», detalla Ánxel Nava.

El Cura y el Diañu colorau

El diablo y el cura eran dos de los personajes protagonistas del antroxu tradicional de Oviedo
El diablo y el cura eran dos de los personajes protagonistas del antroxu tradicional de Oviedo Elena de la Puente

Una mujer se disfrazaba con bonete y sotana en los años 50 del siglo pasado para mostrar todos los pecados que tenía esta figura, a quien el trasgu se encargaba de hacerle trastastas. Este personaje estaba influenciado por los diablos que salían en las procesiones del Corpus.

Los soldados

Los soldados, junto con el pelele, protagonizan una escena del antroxu tradicional impulsado por la asocación cultural Mazcaritos d' Uviéu
Los soldados, junto con el pelele, protagonizan una escena del antroxu tradicional impulsado por la asocación cultural Mazcaritos d' Uviéu Mazcaritos d' Uviéu

Son los que capitanean la comparsa del Antroxu. «La banda del Regimiento Príncipe Nº3 salía todos los domingos de sol a tocar a la plaza de la catedral o al quiosco del Bombé, entonces permitieron aportar al carnaval los trajes y los bandines de música», cuente Nava, antes de señalar que un soldado cortejaba a la Rollo y se convirtieron en mojigangas del Corpus del siglo XVII.

Los soplistas

Al incorporarse la tuna al carnaval aparecen estos personajes, «que llevaban un trajes remendados y tomaban la sopa boba mientras que tocaban música».

El ciegu y la ciega

El ciego y la ciega vendían las coplas a cambio de dinero en el antroxu de Oviedo
El ciego y la ciega vendían las coplas a cambio de dinero en el antroxu de Oviedo Elena de la Puente

La comparsa la guía un ciego, que siempre necesita un Lazarín. Junto con la ciega, se encargan de recogerlos cantares de antroxu en pliegos de cordel y al son de la zanfona cantan las Coplas de Coque que vendían para sacar «la perra gorda». Además permitían recrear la tradición oral. «Las popularizó Jerónimo Granda y las conseguimos recuperar por Porfirio, que siempre iba con un clavel en la sopla y era muy galán», asegura Nava antes de apuntar que una de las coplas más célebres fue la del Zapatero del Panzudu, que se creó a partir de aeroplano de Garnier que aterrizó en un campo de maniobras cuando las Fiestas de San Mateo en 1911.

El galán y la madama

Esta pareja hace una comedia típica de las mascaradas y carnavales de Oviedo. La remilgada madama es un mozo que va del brazo del galán (moza trajeada de señorito con bombín).

La vieya

Es otro de los personajes típicos del antroxu tradicional. «Se plantaba el primer día del Antroxu y solía hacerse en el propio barrio. Se trata de un palo al que se le pone una cabeza de animal (huesos de burro, caballo…). Un ritual con el que buscamos personalizar la figura de la vieya que representa al invierno. Aunque parezca una hoguera esta no se quema porque a mitad de Cuaresma —20 días después de enterrar a la Sardina— la vieya salía a las 12 de la noche del Campo San Francisco e iba hasta El Carbayón. Se ponía de parto y reventaba asustando y dando dulces a los niños», explica Ánxel Nava.

La Vieya del Carbayón parte la Cuaremas debajo del árbol de Oviedo
La Vieya del Carbayón parte la Cuaremas debajo del árbol de Oviedo Mazcaritos d' Uviéu

Recuperación del antroxu tradicional

Una mascarada que llega hasta nuestros días gracias a la Asociación Cultural Mazcaritos d' Uvieu, que trata de recuperar la forma tradicional de celebrar el carnaval en la capital asturiana. «En el año 2010 en la librería Paraxuga se hizo el primer intento de rescatar la tradición. Decidimos salir para recabar información pero nos dimos cuenta de que solo había las mascaradas de Evaristo Valle y la figura de la destrozona y los zaparrastros», cuenta el artista Ánxel Nava. Y ahí se quedó la historia hasta que en el año 2016 se crea Paraíso Local Creativo, que entre muchas actividades proponía recuperar las fiestas populares, y con la ayuda del proyecto de Somos «Faciendo Ciudá» se consiguió recrear una comparsa tras 80 años de ausencia en la ciudad.

«Participamos incluso en el Festival de Máscara Ibérica de Lisboa que tuvo un éxito impresionante. Luego fuimos invitados a los encuentros que organizan los Sidros de Valdesoto y también nos encargaron hacer un gran pabellón de Oviedo en la FIDMA donde los mazcaritos toman parte con una exposición y actuaciones», detalla Nava. Pese al éxito que estaban cosechando, los Mazcaritos d'Uviéu vuelven al año siguiente al certamen del país vecino, Portugal, pero «sin ninguna ayuda pública». Tampoco recibieron «nada» para acudir al carnaval de Montenegro, pese a promocionar la ciudad.

Mazcaritos d' Uviéu recorren las calles de la capital asturiana para rememorar el antroxu tradicional
Mazcaritos d' Uviéu recorren las calles de la capital asturiana para rememorar el antroxu tradicional Mazcaritos d' Uviéu

A pesar de que fuera de nuestras fronteras, la gente conocía cómo se celebraba antiguamente el carnaval en Oviedo, no es hasta el año 2018, momento en el que se establece una exposición en el RIDEA, cuando los ovetenses empiezan a conocer de primera mano el proceso de recuperación del Antroxu que estaba y sigue llevando a cabo la Asociación Cultural Mazcaritos d' Uviéu. «Llegó la pandemia y nos lo destruyó todo. No solo se nos paralizó el proceso de recuperación de memoria oral sino que perdimos el local de Paraíso. Pero tuvimos suerte de que Maribel Zarzuela que es una vecina del Naranco y que está muy vinculada al carnaval de Venecia nos cedió un piso para poder guardar las cosas y preparar los trajes», agradece Ánxel Nava, quien espera encontrar más testimonios de cómo se antroxiaba en la capital asturiana, mientras que lucha porque defender la oficialidad del asturiano.

«La llingua y las tradiciones son patrimonio inmaterial indisoluble. No puede ser que en Castilla y León, donde gobierna el PP, se llame Antruejo al Carnaval; en Galicia, Antroido; en Cantabria, Vijanera… y aquí en Oviedo no se pueda llamar Antroxu», lamenta el artista, antes de señalar que cualquier persona con espíritu antroxianu y con crítica a la autoridad «mande quien mande» será bienvenido en la asociación cultural. Es por ello que aparte de representar a los personajes populares, durante el antroxu tradicional, la asociación Mazcaritos d'Uviéu incluye a modo de comedia la figura de algún personaje político.